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viernes, 5 de enero de 2018

Unicornio, Incienso y Mirra

La noticia saltó como un misil nuclear. El Grupo de Historias Bíblicas de la Universidad de Trípoli, ha podido descartar, fuera de toda duda razonable, la Leyenda de que los Reyes Magos acudieran a adorar al Niño Jesús montados en camellos, incluso en dromedarios. Los vestigios descubiertos a orillas del Río Jordán, demuestran que los correajes empleados para guiar a los animales que transportaban a SSMM, no se acoplan exactamente a la anatomía de los camélidos. Si bien es cierto que existen correas para lo que podría ser el cráneo y la mandíbula de los animales, que a todas luces ha podido ser la causa de la confusión, no es menos cierto que se ha observado la existencia de un agujero labrado en el correaje, de posición centrada y diámetro amplio, cuya utilidad sería nula en el manejo de camellos y dromedarios.

Se especula con dos hipótesis. Por un lado, la más conservadora, habla de un principio de eficiencia en la fabricación. Una especie de correaje multiuso, homologado para todo tipo de animales de tiro y transporte, que simplemente ofrecería múltiples posibilidades de anclaje, incluidos fardos y enseres. Quizá sería una manera burda de sujetar un ánfora cilíndrico, que pudiese transportar el agua de los viajeros, aunque en principio se descarta por razones ergonómicas.

La segunda opción parece mucho más realista, y nos ayudaría a entender algunos de los misterios que siempre han envuelto la figura de los Reyes Magos de Oriente. Los investigadores formulan la hipótesis de que los animales que transportaban a los Reyes Magos, fuesen simplemente unicornios, a diferencia de lo  mantenido por la tradición cristiana, durante tantos siglos. Obviamente, eso explicaría la aparición del orificio descubierto en el centro del correaje. Pero también resolvería el misterio de la celeridad de los Reyes en su entrega de la noche del cinco de enero. Naturalmente, no se discute el incremento de eficiencia logística, si SSMM viajasen montados en un animal tan completo como el unicornio. Rápido, mágico, centelleante y colorido. Así es como los investigadores describen a esos animales. Por una vez parece que la ciencia y la ilusión van de la mano, porque…¿Qué esperamos los ciudadanos de a pie, de una figura mitológica como el unicornio?

En realidad, no demasiado. Los queremos en nuestras vidas porque proyectan un halo de esperanza que nos permite encarar las múltiples dificultades e incidencias que nos encontramos en el día a día. Porque nuestra existencia se ve tiznada de sombras y oscuridad mucho más a menudo de lo que nos gustaría. Quizás porque nuestros poetas han tirado la toalla de la esperanza, y se limitan a la simple descripción de las desgracias ya conocidas. Acaso porque bardos y trovadores han desterrado las rimas y elegías, para concentrarse en una crónica canción protesta, cuya tristeza y melancolía, se ve acentuada por los lastimeros rasgueos de sus laúdes. Porque los niños parecen contagiarse de esa atmósfera de pesimismo vital que afecta a nuestra sociedad, sin que los juegos, las risas y las bromas parezcan ser aceptados por los usos y costumbres.

En efecto, queremos, necesitamos, un unicornio en nuestras vidas. El mío es monocromo, lo confieso, pero lo tuneo todas las Navidades, le tizno de colorines, de estrellas, de globos y de lunares. Subo a todos los niños que me encuentro, para que observen las cosas en perspectiva, para que sepan que existe otro mundo, el de las nubes, el del arco iris, el de los aprecios y los gozos. Solo en Navidad, qué le voy a hacer. Porque mi unicornio ya es mayorcito, no puedo castigarle con la responsabilidad de resolver todos los males del mundo, he de dosificarlo para ocasiones especiales, en las que los corazones estén predispuestos, en los que los colores y las luces no sean rechazados como un incordio. En el que los regalos y los abrazos, formen parte de la agenda del día.

Y cuando me abandone, cuando mi unicornio parta por fin a las praderas de su retiro, para cabalgar y volar libre, sin correajes ni ataduras, espero que desde donde se halle, pueda transmitir a los nuevos unicornios la magia de la Navidad, de la época en la que su trabajo, su único trabajo, es el reparto indiscriminado y aleatorio de afectos y alegrías, extendiendo su estela a lo largo del Calendario de Adviento.


domingo, 24 de diciembre de 2017

Ensayo Sobre La Soltería Del Rey Melchor y (II)

Siguiendo la tradición Wiwichu, corresponde ahora satisfacer la petición de mi amigo Carlos, que en su blog “La Estaca Clavada” realiza una tarea imprescindible, inusual e impagable. Sencillamente ha decidido sembrar y recolectar sentimientos. Siembra los suyos a través de historias, de recuerdos, de imágenes y de conocimientos, lo que trae como inevitable consecuencia que el lector coloque los suyos, agolpados, a veces apelotonados, porque se colocan todos y cada uno de ellos, en la puerta de salida, para ser expresados sin represión alguna. Y además, recolecta los mejores de otros blogs, a los cuales retroalimenta con opiniones positivas, cariñosas y enormemente generosas. Lo que no sé si sabe, es que con cada una de sus letras elogiosas consigue un efecto multiplicador en la creatividad, el interés y el esfuerzo que este autor coloca en la siguiente entrada, en el próximo relato, en el futuro intento de poema, porque sabe que, como mínimo, va a tener su apoyo, su ánimo y su agradecimiento. Y, amigo lector, si eso no es lo que busca un humilde escriba a través de sus renglones, que venga Dios y lo vea.

Aún así, nada puede ser perfecto. Y en este caso, Carlos ha decidido aprovechar que estamos en Navidad, y que antoniadis9.con está en situación de barra libre absoluta, para resolver una incógnita que ha atormentado a generaciones y generaciones de niños y niñas: “La Soltería Del Rey Melchor”

Como me considero incapaz de negarle nada a Carlos, he decidido investigar a conciencia en esta incógnita histórica, para ofrecer una razonable explicación a mi querido amigo. No obstante, he de advertirle que mis conclusiones pueden diferir de sus deseos, porque nada ni nadie puede apartar a antoniadis9.com de su riguroso deber de trovador navideño. Y si, hipotéticamente, el Rey Melchor se mantiene soltero por algún vicio inconfesable (que no digo que sea el caso), deberá asumirlo con deportividad y resignación.

Vamos con el ensayo “Sobre La Soltería Del Rey Melchor (II)”

Misiva recibida desde el más lejano Oriente, en el día de hoy, veinticuatro de diciembre de dos mil dicecisiete

Querido Antoniadis9:

Vaya por delante la más sincera felicitación navideña.

Lamento oír que nuestro común amigo Carlos ha, digamos, reducido su fe en SSMM Los Reyes Magos de Oriente. Puedo alcanzar a comprender lo difícil que puede ser comprender, en el sentido más clásico de la lógica presocrática, esta serie de aparentes contradicciones en las que nos vemos inmersos. Especialmente para un niño, incluso para un niño que se ha hecho hombre con el devenir de los meses. Aprovecho para disculparme en mi nombre y en el de mis compañeros.

Pero no debes olvidar que si mi nombre es Melchor, mi primer apellido es Mago (En realidad es un apellido compuesto Rey-Mago) y por tanto, es en ese ámbito de actuación en el que podemos llegar a encuadrar algunos de nuestros episodios vitales.

Podrás oponer a este argumento que, cuando en las Sagradas Escrituras se nos nombra, se refiere en realidad a que nuestros conocimientos de la astronomía eran superiores a los del resto de los mortales, y no tanto a que pudiéramos hacer desaparecer palomas o conejos, o que adivinásemos la carta oculta sin dificultad.

Por ejemplo, el asunto de los regalos. No hay ningún truco que pueda conseguir la entrega simultánea urbi et orbe de los presentes. La explicación es mucho más sencilla: Jugamos con la diferencia horaria. Gracias a los husos horarios, podemos organizar la entrega de los mismos, sin que existan insalvables dificultades técnicas. Bien es cierto que hemos podido desarrollar la logística, gracias a la experiencia acumulada a lo largo de los siglos, pero no diría yo que ese sea el punto fundamental. Al ser Reyes y Magos, disponemos de un alto grado de influencia sobre el equipo, y ya se sabe lo que puede hacer un líder con un ejército bien entrenado. Y como somos tres, cada uno se ocupa de una cuadrícula del mapa, por lo que hemos alcanzado un altísimo grado de eficiencia. No quiero olvidarme de los pajes. Son un colectivo esencial en la cadena de valor de las entregas. Y se ocupan de la recepción y clasificación de las cartas, emails y apps. Son muy reivindicativos, pero cumplen.

En lo que se refiere a mi vida personal, mi primer impulso no ha sido el de proclamar a los cuatro vientos la razón de mi soltería. Creo que es un aspecto enormemente íntimo y no es fácil para mí realizar una confesión de estas características. Pero tampoco puedo asumir en mi conciencia que un chiquillo pierda la fe en nuestra institución simplemente por eso. Por tanto, y aún a riesgo de que la explicación sea más o menos aceptada, voy a contarte toda la verdad, en el convencimiento de que mantendrás la confidencia entre nosotros y tu amigo Carlos.

La verdadera razón por la que he mantenido mi soltería durante todos estos siglos es, simplemente, que no he conocido a la mujer adecuada. Seguramente pensarás: “Pero cómo es posible, con todas las que has debido conocer en este mundo, y algunas serán muy bellas e inteligentes”. Y no te falta razón. Pero aquí viene el pequeño inconveniente: Que soy Rey y Mago.

Como Rey, siempre he tenido la duda de si la mujer en cuestión me quiere a mí, Melchor, o en su defecto a la figura Real, a la Monarquía Mágica. Y esa incertidumbre me ha acompañado durante todo este tiempo. En muchas ocasiones, he tenido la sensación de que había encontrado a la mujer adecuada, pero ahí es donde me he encontrado el segundo problema: Que soy Mago.

Y como Mago, la supuesta virtud de conocer a las personas, poder predecir acontecimientos, o al menos intuirlos, detectar los comportamientos de mis súbditos, etc., no son suficientes para poder manejarme con cierta seguridad en lo que se refiere a la relación con las mujeres. Como Rey y como Mago, pero ante todo como varón, quiero compartir contigo la frustración que supone el no haber podido ser capaz de entenderlas en este tiempo. Ciertamente solo han sido dos mil diecisiete años, lo que a todas luces es insuficiente, pero tenía la secreta esperanza de haber acortado un poquito los plazos. Por lo de ser Mago, ya me entiendes.

Así, ante la posibilidad de encontrarme inmerso en una relación que se presume duradera (porque ya sabes que las mujeres suelen vivir más que nosotros), y sin posibilidad alguna de, al menos, comprender a mi pareja, es lo que me ha llevado a la decisión de mantener mi soltería. Y debido a que soy un personaje bastante conocido, ni siquiera puedo tomarme la licencia de tener relaciones…esporádicas. No hay hotel lo suficientemente discreto, ni palacete suficientemente oculto. Y el personal…ya no es lo que era.

Por tanto, la única salida que me queda es el celibato crónico, lo que he de reconocerte que es una situación incómoda. Pero no tanto como para plantearme la alternativa contraria. Y tienes toda la razón, las mujeres nubias están de muy buen ver, pero es lo que hay. Cuando pasas los quince primeros siglos, acabas acostumbrándote, de alguna manera.

Vamos con tus preguntas:

  •  ¿Tu verdadero nombre es Melchor o Melchiar, como insinúan algunos pijos?
    • Melchiar es mi nombre real, pero en los países latinos no había manera de que se pronunciara correctamente, así que dejé que me llamasen como les diese la real gana
  • ¿Eras el verdadero Rey de Arabia y Nubia?
    • En realidad, todo se debió a un vacío de poder. Se quiso elegir una República, pero entre que los candidatos huyeron a Centro-Europa y que las urnas las teníamos ocupadas con el oro, el incienso y la mirra, se decidió por sorteo, y mira…
  • Si la anterior respuesta es afirmativa, como se explica que tus súbditos nos estén poniendo el precio del petróleo a niveles superiores al Oro (y al incienso y la mirra)
    • Ese negociado lo lleva Baltasar, pero el tema está bastante crudo
  • Eso de que permaneciste virgen durante toda tu vida…¿Será coña, no?
    • Si exceptuamos un asuntillo…Digamos que sí.
  • Si la anterior respuesta es afirmativa, …nada, déjalo.
    • Vale
  • Si la respuesta número 4 es negativa, y todo se reduce a un simple error de traducción del arameo al griego, y considerando que eres Rey y Mago, y además a las mujeres nubias se las reconocía como las más bellas del actual Oriente Medio, cómo, cuántas, …nada déjalo
    • Vale
  • Ese cuarto Rey Mago del que todo el mundo habla, Artabán, que se entretuvo ayudando a un anciano, según lo que cuenta la tradición. ¿No es más cierto que veía menos que un gato de escayola y perdió de vista la estrella? Máxime considerando que los dromedarios de entonces no disponían de sistema de navegación.
    • Tuvo una pequeña colisión con una pirámide, cayó al suelo y tuvo que ser ayudado por un anciano. Esguince grado II. No estaba para Adoraciones. Se quedó con el anciano a pensión completa y cuando se resolvió el esguince decidió regalar las piedras preciosas a todo el que se las pedía. Para mí que la colisión le dejó un tanto…despistado

Mi querido Antoniadis, espero que este 2018 sea un poquito mejor que el anterior, y hago extensivas los buenos deseos a Carlos y el resto de tus lectores.

SM Rey Melchor


Ensayo Sobre La Soltería Del Rey Melchor (I)

Wiwichu 2017

Siguiendo la tradición Wiwichu, corresponde ahora satisfacer la petición de mi amigo Carlos, que en su blog “La Estaca Clavada” ha decidido realizar una tarea imprescindible, inusual e impagable. Sencillamente ha decidido sembrar y recolectar sentimientos. Siembra los suyos a través de historias, de recuerdos, de imágenes y de conocimientos, lo que trae como inevitable consecuencia que el lector coloque los suyos, agolpados, a veces apelotonados, porque se colocan todos y cada uno de ellos, en la puerta de salida, para ser expresados sin represión alguna. Y además, recolecta los mejores de otros blogs, a los cuales retroalimenta con opiniones positivas, cariñosas y enormemente generosas. Lo que no sé si sabe, es que con cada una de sus letras elogiosas consigue un efecto multiplicador en la creatividad, el interés y el esfuerzo que este autor coloca en la siguiente entrada, en el próximo relato, en el futuro intento de poema, porque sabe que, como mínimo, va a tener su apoyo, su ánimo y su agradecimiento. Y, amigo lector, si eso no es lo que busca un humilde escriba a través de sus renglones, que venga Dios y lo vea.

Aún así, nada puede ser perfecto. Y en este caso, Carlos ha decidido aprovechar que estamos en Navidad, y que antoniadis9.con está en situación de barra libre absoluta, para resolver una incógnita que ha atormentado a generaciones y generaciones de niños y niñas: “La Soltería Del Rey Melchor”

Como me considero incapaz de negarle nada a Carlos, he decidido investigar a conciencia en esta incógnita histórica, para ofrecer una razonable explicación a mi querido amigo. No obstante, he de advertirle que mis conclusiones pueden diferir de sus deseos, porque nada ni nadie puede apartar a antoniadis9.com de su riguroso deber de trovador navideño. Y si, hipotéticamente, el Rey Melchor se mantiene soltero por algún vicio inconfesable (que no digo que sea el caso), deberá asumirlo con deportividad y resignación.

Vamos con el ensayo “Sobre La Soltería Del Rey Melchor”

 

Querido Rey Melchor:

Por la presente quiero transmitirte que durante esta año 2017, creo haberme portado bien. Al menos, lo suficientemente bien como para poder dirigirme a ti, a través de esta misiva.

Hasta la fecha, no puedo quejarme de cómo han resultado las cosas, en todos y cada uno de los días número seis de enero. Podemos discrepar en los calcetines y slips que dejabas en casa de mi abuela paterna, pero ya me hago cargo. Villaverde Bajo nunca fue un lugar fácil para repartir, y la explicación de mi abuela, recalcando que aquel era un barrio obrero y los Reyes Magos dejaban menos regalos era, cuando menos, plausible. Mas, en líneas generales, no puedo quejarme.

Y ahora necesito tu ayuda. He de pedirte un regalo muy especial, pero no es para mí. Los años y las decepciones han hecho mella en la fe que mi amigo Carlos profesaba en tu figura. En los últimos años, probablemente no ha colgado tu figurita de Navidad bañada en chocolate, que suponían una especie de colofón a la Navidad. El mismo día seis de enero, tras la comida familiar y el Roscón, los niños nos abalanzábamos hacia las figuritas de chocolate que os representaban, y nos las comíamos, en el convencimiento de que ese era el último hecho navideño, hasta el veinticuatro de diciembre siguiente.

La única razón por la que mi amigo Carlos está disgustado contigo, es el hecho incontrovertible de tu pertinaz soltería. Lamento abordar un tema tan personal, y estarás en tu completo derecho si te niegas a satisfacer una duda que, con el transcurrir de los años, se ha hecho resentimiento. Siento ser tan franco, pero a los Reyes Magos no se les ha de mentir, así me enseñaron. Y esta es la realidad. La ausencia de una explicación razonable, ante un hecho tan significativo, ha hecho tambalearse la fe de mi amigo. Y yo quiero ayudarle a recuperarla. Y de paso, plantearte unas mínimas dudas personales, que en ningún caso van a afectar a mi convencimiento de que eres el más mago de los Reyes Magos, y que así será durante los próximos siglos.

Por tanto, mi querido Rey Melchor, te estaría muy reconocido si pudieras dar respuesta a las siguientes incógnitas:

  1. ¿Tu verdadero nombre es Melchor o Melchiar, como insinúan algunos pijos?
  2. ¿Eras el verdadero Rey de Arabia y Nubia?
  3. Si la anterior respuesta es afirmativa, como se explica que tus súbditos nos estén poniendo el precio del petróleo a niveles superiores al Oro (y al incienso y la mirra)
  4. Eso de que permaneciste virgen durante toda tu vida…¿Será coña, no?
  5. Si la anterior respuesta es afirmativa, …nada, déjalo.
  6. Si la respuesta número 4 es negativa, y todo se reduce a un simple error de traducción del arameo al griego, y considerando que eres Rey y Mago, y además a las mujeres nubias se las reconocía como las más bellas del actual Oriente Medio, cómo, cuántas, …nada déjalo
  7. Ese cuarto Rey Mago del que todo el mundo habla, Artabán, que se entretuvo ayudando a un anciano, según lo que cuenta la tradición. ¿No es más cierto que veía menos que un gato de escayola y perdió de vista la estrella? Máxime considerando que los dromedarios de entonces no disponían de sistema de navegación.

Tuyo afectísimo

Antoniadis9

 

 

 

 

Fotografía destacada By Ayuntamiento de Madrid [CC0], via Wikimedia Commons


domingo, 3 de diciembre de 2017

La Caseta De Los Adornos Navideños

Era un Portal de Belén en sí misma. Diríase que la propia imagen de la caseta venía a ser una especie de plantilla de power point gigante, para que los clientes no tuviesen dudas de cómo engalanar los Belenes caseros. Simplemente se tomaba una instantánea con el smartphone, y acto seguido se reproducía a pequeña escala bajo la mesa del televisor, en la intimidad del hogar.

Se trataba de un excelente servicio público, pocas dudas al respecto. El propio marco de la caseta ya nos situaba en aquello que los cristianos gustamos de llamar Oriente. La estrella que guía a los Reyes Magos desde allá hasta acá, hasta el mismo Belén, presidía la caseta, emitiendo una extraordinaria luz de color rosado, similar a aquellos carteles de neón de las ciudades norteamericanas, que nos mostraban en los telefilmes de los años 70. Probablemente, ahora serían de LED, mucho más eficiente y probablemente más eficaz para SSMM Los Reyes De Oriente que, en ausencia de GPS, debían dar gracias al cielo de que las nubes no tapasen su único faro hacia el futuro Mesías.

Flanqueando la estrella, indiscutible reclamo de la caseta, una imitación extraordinaria de las vigas de madera más rústicas que uno pueda imaginar, con remaches simulando a grandes clavos, de los que no quisieras encontrarte cuando buscas a tientas las zapatillas en el suelo de tu habitación. Las vetas de la madera, parecían auténticos ríos de lodo, atravesando las vigas de parte a parte, como si se tratase de una hemorragia incoercible de autenticidad. Los pilares de las mismas, los conformaban bloques de piedra granítica, supongo que una licencia geológica porque, aunque desconozco si el granito es la piedra más popular de Belén y alrededores, el que sujetaba las vigas, no venía de más lejos que la Sierra de Guadarrama. Probé golpeando con el dedo, y a poco me hago una fractura. Era piedra maciza, no terracota, plástico ni plexiglas. Granito del que te abre la cabeza. No me preguntes cómo lo acarrearon, ni mucho menos cómo la Policía Municipal lo ha consentido. Pero estaba allí, aportando solidez, realismo y geología de la buena.

Como mostrador, habían elegido una especie de sequoya o variedad autóctona similar, revestida de una capa de barniz incoloro de no menos de diez centímetros, en la que se desarrollaba el justo intercambio crematístico, pero que servía también como escenario para una composición a medida del cliente. Si éste dudaba entre un camello de dos jorobas tamaño XL, y una discreta y humilde mula de crines grisáceas, el dependiente le conformaba una especie de mini nacimiento a escala, donde se posicionaban ambas piezas y se elegía la de mayor idoneidad. Riesgo cero. No fuese a ser que el camello XL desentonase con las piezas de años anteriores, cada una comprada y elegida con calculada anarquía navideña. Todos, el cliente, el tendero y el propio Mesías, sabían perfectamente que la resultante final de tan elaborada performance, no dejaría de ser una especie de ecce homo, que bien hubiese firmado Dalí, por aquello del surrealismo. Pero la liturgia es la liturgia.

Al fondo, las estanterías en las que se exhibían las diferentes piezas, colocadas como espectadores patricios de un espectáculo de circo romano: Expectantes, vigilantes, emitiendo una inerte mirada de impactante severidad, como si de repente colocasen el pulgar hacia abajo, en caso de no ser elegidas por el cliente, que las seleccionaba desde la distancia para formar parte de su Coliseum casero. Entonces, el dependiente extraía un guante de seda blanco desde algún cajón bajo el mostrador, se lo colocaba en la mano derecha con estudiada parsimonia y, mimosamente, utilizaba pulgar e índice para hacer bajar la figurilla escogida que, orgullosa y expectante, aguardaba a ser confirmada por el comprador, y envuelta en no menos de tres capas de acolchado, con el fin de resistir los embates de las familias que se agolpaban en la caseta.

A la recepción de la mercancía, las despedidas de rigor al vendedor especialista en representaciones navideñas, el consabido “Feliz Navidad”, la promesa de cuidar la figurita y completar el catálogo el año siguiente. La reglamentaria visita global a la Plaza Mayor, la merienda con chocolate y churros, el espectáculo de El Corte Inglés, los atascos en los parking. Desconozco en qué parte del Antiguo Testamento se contemplan estos sucesos, pero puedo asegurarles de que, desde que tengo recuerdos, sí que forman parte de mi liturgia navideña, y que para mí, es tan sagrada como si Moisés la bajase esculpida en piedra.

He escuchado miles de alegatos contra la Navidad consumista, todos ellos muy sensatos y razonables. Pero si alguien busca un rito más solidario, eficiente y emotivo que la expedición anual para comprar la pieza del Belén, lo tiene bastante difícil. Una figurita de barro que reúne a familias, a generaciones, a tradiciones, proclama valores a los cuatro vientos y finaliza con chocolate con churros, merece el premio a la sostenibilidad mundial.

By Barcex (Own work) [CC BY-SA 3.0], via Wikimedia Commons

lunes, 13 de noviembre de 2017

Antoniadis9 En Amazon

Tras muchas vacilaciones, he sucumbido a los contundentes argumentos de pauladegrei, y he realizado las gestiones necesarias para colocar en amazon.com y amazon.es , un ejemplar de las diez entregas de la última de serie de relatos “La Estrofa Que Lo Cambió Todo“, en la que narro las aventuras de Sergio Tapia, un personaje cuadriculado, rígido y metódico, en un mundo bastante más anárquico y dinámico de lo que a él le gustaría, especialmente si se encuentra con el amor.

El enlace a amazon es el siguiente: “La Estrofa Que Lo Cambió Todo-version ebook

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El siguiente proyecto, según me ha comunicado pauladegrei, consiste en recopilar los relatos que a ella y a mí más nos gusten, de entre los publicados en antoniadis9.com. A este respecto, mi criterio es muy poco sostenible, porque uno tiene mucho cariño a todos sus escritos, por mucho que algunos de ellos le hayan quedado imperfectos, o le hayan salido traviesos, inquietos, malos estudiantes o incluso irreverentes.

Así que he pensado en convocar un pequeño concurso del que os iré informando debidamente, con el fin de que los lectores de antoniadis9.com sean los auténticos seleccionadores  de los mejores relatos, ya que su criterio será bastante más objetivo que el mío.

Y dado que nos vamos acercando a esas fechas , donde mi espíritu navideño y mi generosidad, no alcanzan límite alguno, he pensado que este Wiwichu 2017, incluso podría superar al anterior (Véase wiwichu 2016), en el que ofrecí generosamente la redacción de textos ad hoc, y fui inmediatamente “recompensado” con peticiones de cartas de amor, sonetos, textos personalizados, preferencias cafeínicas e incluso experiencias sobrenaturales con duendes navideños. No me olvido de alguna petición recibida más o menos en marzo, lo que puso a prueba mi espíritu navideño, pero a la que no podía negarme, puesto que procedía de una extraordinaria poeta y aún mejor ser humano, que de no existir, hubiese debido ser inventada, genoma a genoma. Así que, quizás este pequeño concurso podría ser premiados con escritos, ediciones digitales, videos, o cualquier locura que se le ocurra a pauladegrei.

Os adjunto un pantallazo de Amazon, porque me hace ilusión, y os anticipo que el libro está actualmente en versión digital para los dispositivos Kindle. No obstante, espero completar próximamente la gama de formatos disponibles.

 

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También os pido una pequeña reseña, en el espacio “Opiniones De Clientes” que amazon deja al respecto, como veis en la imagen inferior, para que no esté tan desangelada como ahora. Sed sinceros y objetivos o mentir como bellacos, os lo agradeceré igualmente.

 

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viernes, 4 de agosto de 2017

La Brisa De La Terraza

La atmósfera no podía resultar más peligrosa. Tras una calurosa tarde de verano en la sierra madrileña, la noche se presentaba aderezada de una cierta brisa que barría de este a oeste ambos flancos de la terraza, generando una especie de cordón vital al que uno podía aferrarse como si fuera el último salvavidas de uno de esos masivos cruceros. Asido a uno de sus extremos, los pensamientos parecían fluir con cierto dinamismo, ya sea para lo malo o para lo bueno. El resto del atrezzo, con este tipo de árboles multiuso, en los que uno encuentra frescor, cobijo e intimidad, simplemente a cambio de un ligero riego vespertino, esa luna llena colocada justo a la izquierda del teclado, para evitar molestarme con su sombra, ese horizonte difuso en el que uno puede imaginar cualquier tipo de ruta a playas paradisíacas, a montañas espectaculares, a pueblos medievales y esa música suave que la radio parece emitir a propósito para no desconcentrarme, contribuían definitivamente a llenar la cuba de reflexiones, propuestas o simplemente locuras, sin pasar por el cedazo de la reflexión consciente, los convencionalismos sociales o la vergüenza que produce el exhibicionismo.

No es la primera vez que me ocurre, debía de haber estado prevenido, o simplemente quería que pasara, no estoy seguro. Con frecuencia me acusan de pecados tan serios como el romanticismo. Puedo convivir con ese estigma. Pero no puedo aceptar que me acusen de algo tan serio como la transferencia de mis sentimientos o vivencias al papel.  No sería profesional. No puedo aburrir al lector con los miedos y carencias cotidianas que cada uno de nosotros presenta a diario. Sería faltarle al respeto. Muy al contrario, creo mi deber de escritor trasladar al papel situaciones que pueda mover en su interior el deseo de participar en ellas, acaso desde la simple lectura, acaso desde la reflexión, las menos de las veces desde la inquietud generada.

En ese sentido, siempre he pensado que nos movemos en una especie de retícula invisible que nos protege de la absoluta realidad, pero que nos permite rozarla con frecuencia variable, con el fin de evitar que, protegidos por la misma, podamos aislarnos definitivamente, constituyendo una especie de cuerpo estelar que vaga sin orden ni concierto en las agendas de cada día. Y siguiendo esa teoría, el hecho de flotar por el espacio una buena cantidad de horas diarias, me permite ofrecer al lector una perspectiva externa pero no descabellada, de los acontecimientos, vivencias y reflexiones que ocupan mi vida, en la tranquilidad de que solo podría trasladar al papel pequeñas porciones de aquellas verdaderamente íntimas y personales.

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¿Pero qué ocurre con ese lector irredento, ansioso de curiosidad, de información, de experiencias personales ajenas, que supongo que ha de haberlos?

Pues ante todo, que merece todo mi respeto. Y mi simpatía. Pero deberá asumir que mis sentimientos son míos, que no merecen ser de otro, que no valen lo suficiente, fíese de mí que convivo con ellos a diario.

¿Y si insiste?

Siempre hay alguien así. Pertinaz, constante, hipoacúsico a veces.

Pues, asumiendo que la posibilidad de que yo traslade mi alma al papel es absolutamente nula, solo le quedan dos opciones. Puede optar por analizar cuidadosamente todos mis escritos, intentando identificar cuales son esas pequeñas briznas de realidad a las que la retícula nos aproxima con más frecuencia de la deseada. Es decir, se lo lee todo, y luego se hace su propia interpretación de lo que es propio o etéreo, o me da por imposible y simplemente disfruta de la lectura, si fuese el caso.

La otra opción es que se pase por mi terraza, solicite alguno de los espirituosos que suelen anidar en mi mueble bar, y permanezca lo suficiente para conseguir emborracharme. No es tan difícil.

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sábado, 17 de junio de 2017

Taxi A Ninguna Parte

Desde que fui consciente de que el taxi que pedí en el Barrio de Salamanca había dejado Madrid, me asaltó una cierta inquietud. Yo le había solicitado que me dejara lo más cerca posible de Sol, unos quince minutos de trayecto. En cambio, abandonaba la ciudad por la Carretera de Burgos. Desde luego, ambos nos habíamos despistado. El taxista seguro, porque me llevaba lejos de mi destino. Y yo, porque debí haberme dado cuenta veinte minutos antes. Por tanto, digamos que ambos fuimos culpables de lo que sucedió, pero él más, porque es el profesional. Al cliente se le ha de perdonar todo.

No le vi nervioso en ningún momento. Parecía saber perfectamente donde iba, que no era al sitio que le pedí, obviamente. cuando le hice saber el cambio de ruta, simplemente dijo “Lo sé” Y, paradójicamente, ese hecho me reconfortó. Porque al menos alguno de los dos sabía hacia donde se dirigía en la vida.

Quise compartir su conocimiento, averiguar la ruta, conocer el objetivo, los puntos de paso. No pedía demasiado. Solo quería averiguar hacia donde se encaminaba mi vida. Nada más que eso. Pero se conoce que eso no es tan fácil. O al menos cuanto te lleva un taxista que ignora tus instrucciones, como la vida parece hacerlo a diario. Diríase que tu vida ha sido izada a la grupa de un caballo montado por la anarquía, salvo que el anárquico jinete sea un diabólico estratega.

Como de estas situaciones ya he vivido unas pocas, me dejé llevar. No podía arrojarme en marcha, no podía hacerme con las riendas del vehículo (ni del imaginario purasangre) En fin, hice lo único que se podía hacer. Acomodarme en el asiento y mirar por la ventanilla.

Y en estas sigo. No sé hacia donde voy, no conozco el destino ni lugares de paso. No tengo capacidad de actuación. Solo puedo confiar en el conductor y en el vehículo, y desear que todo salga bien. Aunque la experiencia me incomoda con sus múltiples dudad.


Tal Como Eramos

miércoles, 14 de junio de 2017

La Espera

Dicen que el que espera desespera. Y yo digo que desespera más el que no espera, puesto que ni siquiera sabe lo que puede llegar a esperar, lo que le llevará a un estado de crónica desesperanza.

Y aún así, puede que sea más feliz, puesto que al no esperar nada, nada le puede ser hurtado, mientras que el que espera, mantiene una infelicidad crónica hasta que la espera se materializa.

Y además, la espera puede no materializarse, y por tanto, la espera perenne dará paso a una perenne frustración, que tiende a infinito, hasta que deje de esperarse.

Ya sé que estas reflexiones pueden parecer meros silogismos , pero en mi mente analítica me hacen concluir que el mejor estado del hombre es la mera contemplación de los acontecimientos de la vida, asistiendo a ellos como el que acude a un estadio de fútbol para contemplar un partido entre dos rivales que le son completamente ajenos. O a una visita a un Museo de Arte Contemporáneo, en la que parece bastante inútil desgastar combustible para cualquier cosa que no sea la simple observación, puesto que la interpretación de las obras está únicamente al alcance del autor o de algún snob delirante.

Y si esto es así, ¿qué carajo hacemos esperando de la vida venturas, qué carajo hacemos intentando esquivar reveses, qué carajo hacemos planificando, qué carajo queremos decir con eso que llamamos EL FUTURO?

En labios de su autor

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viernes, 9 de junio de 2017

Al Brindar

Fue en ese chocar de copas cuando percibí la realidad de mi vida. Mi aportación a este mundo se resume en un limpio vacío de propuestas, pensamientos y metas. He actuado como la mayoría de la gente, deambulando, esquivando, regateando al riesgo, a la imaginación, a la locura. Y al brindar por el año que comienza, es cuando descubro que mi única expectativa es pasarlo. Sobrevivirlo. Llegar al próximo brindis del siguiente año nuevo, sin que ello me obligue a complicarme en exceso. No quisiera ser como Larra, que se suicidó por amor antes de cumplir la treintena, pero convengamos en que debe haber términos intermedios entre la inacción y el loco aventurero.

Dejadme que os diga. Nunca quise hacer otra cosa, ni actuar de otra forma. No hubo infancia infeliz, ni acontecimientos traumáticos que me obligasen. Todo ha sido elección personal. De las que reconfortan, de las que te guarecen de las inclemencias que suceden en el carrusel de la vida. De las que no te sientes especialmente orgulloso, pero de las que no te aportan perjuicio inmediato detectable.

Y en ese chocar de copas, en el que puede ser un bucle, un deja vú, en el que año tras año los acontecimientos brillas por su ausencia, en el que la única novedad relevante es la ausencia de pelos y la presencia de gramos, he sido consciente por vez primera en mi vida de que puede existir otro enfoque, otra vista, alguna decisión, alguna apuesta, algún riesgo.

Fue en el último chin-chin, en el último encuentro de mi copa con el de algún pariente lejano, en el que sentí un relámpago interno, un escalofrío interior, una convulsión en el alma, un vuelco al corazón. Sentí la ausencia de proyecto, la ausencia de propósitos, la ausencia de pasiones. Y, retomando mi pasado, supe que no las tenía porque nunca existieron, porque fueron domadas por ese instinto de supervivencia que tenemos los débiles de carácter.

Y desde el último brindis, he cambiado. No he tomado ninguna decisión, no he tomado acciones arriesgadas, no he estudiado cambios trascendentales. Solo he comenzado a comunicarme conmigo mismo, y a protestarme todas estas omisiones vitales. Sé que solamente es una mínima manifestación de condena ante un hecho de consecuencias dramáticas en mi vida, pero es algo. Porque me obligo a mí mismo a establecer relaciones conmigo. Hemos evitado estas conversaciones durante años, décadas incluso, pero esto debe cambiar. Y no quiero oírme, prefiero evitar esos diálogos, por dolorosos, por recurrentes, por estériles.

Pero no puedo evitarlo, porque he decidido expresarme por escrito. Y lo escrito es esculpido en piedra granítica. No puedo obviarlo, no puedo protestarlo. Salvo por escrito. Y de esa interacción, de esa confrontación de escritos, quizá no surja nada, pero nos vamos informando. Y puede que en algún momento, en algún lugar, uno de los dos acabe cediendo. Quizás sean pequeñas cosas, quizás arrojarme en parapente, quizás recorrer el mundo, quizás dedicarme al teatro. Pero esas mínimas rebeldías quizás consigan explorar nuevas vías, como la erosión del agua excava nuevos cauces en el curso del río.

Y quizás, en el próximo chocar de copas, quizás acuda con menos pelo, con más gramos, pero puede que lleve adherido una pequeña parcela indomable, imbatible, innegociable. Ese microuniverso del riesgo, de la vida, de la pasión. La que no se deducía de los últimos brindis. Quizás las burbujas tiemblen pensando en cuál puede ser su futuro, imprevisible, arriesgado y loco. Quizás todo quede en resaca.


domingo, 28 de mayo de 2017

El Coach

Tengo un pequeño reservado en el garito que frecuento con periodicidad más bien irregular. No me lo he ganado por solera, ni por experiencia, ni mucho menos por el dinero que pudiera llegar a dilapidar en copas. Creo que me lo han concedido porque tienen un repertorio de clientes en el que abundan ese tipo de perfiles, y me necesitan para ampliar el target de oportunidades comerciales, ya que represento un estamento sociológico de escasa representatividad, pero de alta influencia.

Desde ese metafórico púlpito imparto lecciones de vida. De experiencias vitales, debería decir, porque la vida es algo mucho más complejo que el sumatorio aritmético de experiencias. Este es el tipo de cosas que transmito desde mi reservado, y probablemente la razón por la que he precisado implantar un complejo sistema de citaciones online. Siempre he sido partidario de la acción espontánea de solicitar un consejo en un momento puntual, para una duda puntual, pero el devenir de los tiempos me ha hecho ver que las personas andamos por la vida con una cierta desorientación general, y nos hemos acostumbrado a trasladarnos de un lugar a otro con indicaciones fragmentadas, como los navegadores de los automóviles: “En la rotonda coja la segunda salida” “En cien metros tome el desvío a la derecha” Y en realidad, lo que necesitamos son una serie de indicaciones generales que nos permitan afrontar las pequeñas o grandes variaciones de los momentum a las que todos nos enfrentamos a diario.

Seguramente os preguntaréis cuál es la titulación que avala mi capacidad para impartir este tipo de enseñanzas, qué Master he podido realizar y en qué Universidades he puesto en práctica mi magisterio. Con mucho gusto os lo aclaro. Soy Licenciado en Filología Normanda por la Universidad de Chesterton, modalidad teleformación. Los cursos de doctorado los he realizado en el Colegio Universitario de Andorra, adscrito a una Universidad Privada de la Seo De Urgel, en concreto a la Facultad de Veterinaria.

Como veis, mi formación podría avalar holgadamente la actividad que realizo, pero no quisiera abrumarles a ustedes con títulos, porque en realidad eso solo dice lo que sé, no lo que soy. Y es en ese ámbito en el que quisiera situarles. Soy un coach. Es decir, me dedico profesionalmente a ayudarle a vd. a ser más feliz en su trabajo, en su vida, en su matrimonio, en sus clases de salsa, en sus torneos de padel.

Y puedo hacerlo, no solo por mi evidente superioridad curricular, sino por la extraordinaria claridad con la que puedo arrojarle luz sobre todos esos temas, porque en realidad, USTED PUEDE LLEGAR A SER FELIZ Y SOLO DEPENDE DE USTED.

Lo que curiosamente haría inútiles mis servicios, al menos sobre el papel. En cambio, mi reservado del garito tiene una lista de espera de 90 días naturales. He tenido que contratar a un Vigilante de Seguridad con el título oficial de Portero de Discoteca, para poder evitar que las estupendas personas que quieren recibir mis consejos se aglomeren en demasía. Y tampoco me ha costado nada, porque se trata de una de las personas que me pidió consejo para ser feliz, porque no lo era. La rígida concepción de las normas sociales actuales le tenían costreñido, sin posibilidad de expresar sus verdaderas habilidades, sus deseos, sus aficiones. De hecho, el pobre acudió a mí en un momento de severas contradicciones morales, que incluso le habían llevado a la cárcel unos meses, por el mero hecho de abrirle la cabeza a un colega del barrio con una botella de litro de Cerveza El Aguila.

Llegó a mí desvalido, desorientado, sin reservas de fuerza emocional. De la otra sí que le quedaba. Fue necesario trabajar con él la sublimación de sus instintos naturales, los que ocasionalmente le daban algún problemilla, para trasladar esa agresividad a actividades donde resultase aceptada y provechosa. En nuestras sesiones del reservado pude enfocar el problema. El no era violento intrínsecamente, simplemente estaba inadaptado a la sociedad porque no se acababa de aceptar a sí mismo. Me costó mucho que pronunciara en voz alta sus cualidades, sus virtudes, porque tenía una visión muy negativa de sí mismo. El mismo día que bramó a voz en grito “Soy un pedazo de bestia”, sin pausa entre las repeticiones, supe que teníamos media batalla ganada. Le convencí de que estudiara para el examen oficial de Portero de Discoteca, o que en su defecto sublimara sus virtudes amenazando al examinador, y algo de eso debió de dar resultado, porque tenemos el título en un marco de plata de ley, presidiendo los límites del reservado.

De esta manera, hemos conseguido que él sea feliz. Se ha perdonado a sí mismo, se quiere mucho más y ha cogido las riendas de su vida. Ha dado con la clave de la felicidad, y ahora exhibe sus síntomas con todos y cada uno de los visitantes que pretenden eludir el control de cita previa online que tenemos establecido. En primer lugar, les muestra su carnet profesional, réplica a menor escala de ese título enmarcado. Si el visitante no se deja atemorizar por el carnet, lo que ocurre con cierta frecuencia, exhibe sus virtudes profesionales, en una escalar que tenemos previamente pactada, la del 20%. Puede empezar al 60%, menos no es eficaz, lo tenemos comprobado. Y hemos acordado que entre el 60 y el 80% debe ser suficiente para la mayoría de los casos. Porque la vida, desgraciadamente, no nos da carta blanca absoluta, y él lo sabe porque lo hemos trabajado en nuestras sesiones.

Estos mismos consejos son los que proporciono a nuestros clientes. Y, a diferencia de los desaprensivos que se exhiben en esos Congresos Profesionales, en esas tertulias mediáticas, yo no cobro. Quiero decir que mis clientes no desembolsan dinero por mis consejos. Se los proporciono gratuitamente. “Perdónate a ti mismo” “Quiérete mejor” “Coge las riendas de tu vida” Solo en el caso de que el propio visitante entienda que necesita alguna aclaración adicional, es cuando le recomiendo que no olvide esos consejos y que los grabe en una página. O que adquiera uno de los ejemplares en los que yo lo he hecho por él, para evitarle molestias, al módico precio de 25€ ejemplar. Cubrir los gastos, sin más.

Se lo que me van a decir. Que es increíble que estos consejos y enseñanzas no hubiesen llegado antes a nosotros. Coincido con ustedes. Pero recuerden que estuve muy ocupado estudiando Filología Normanda, los Master y los cursos de Doctorado. La felicidad ha llegado, tarde, pero para quedarse. Y por sólo 25€.


martes, 23 de mayo de 2017

A Tu Encuentro

Volvía por el camino arcilloso que linda con el riachuelo, recogiendo una de cada dos florecillas silvestres, a modo de botín tras la batalla, para colocarlo justo a tus pies en nuestro reencuentro.

Volvía sin prisa, a sabiendas de que me aguardabas inquieta, con el único objetivo de aumentar el deseo de verte, de hacer que ese regreso cotidiano al final de la jornada, ascendiera a la categoría de suprema experiencia emocional.

Y tú lo sabías, lo veía en tu expresión al recibirme, con esa mezcla de alborozo y reproche, como se mira a un chiquillo travieso, a punto de romper la armónica colocación de platos, vajillas y muebles, al jugar con la pelota.

Lo sabías como siempre, como sabes que lo nuestro no puede ser resumido en un “Te Quiero”, como sabes que estamos alineados en todas y cada una de las dimensiones espaciales, temporales y etéreas.

Para qué contarte cómo mi alma pasa al estado de expansión absoluta, al detectar tus pasos en las maderas del porche de la entrada, qué voy a relevarte si hasta los pájaros paralizan sus cantos, asustados por los latidos de mi corazón.

Para qué contarte, mi cielo, qué esta vida sólo tiene tres actos, el argumento de quererte, el nudo en el que sobrevivo a diario, y ese feliz desenlace que me aguarda cada tarde, cuando tus cabellos al viento semejan el faro que guía mi navío hacia ti.

Déjame decirte que en esas pocas leguas la felicidad sangra por los poros de mi piel, las lágrimas se derraman sin aparente motivo, la respiración se acelera y me invento una brisa vespertina el más caluroso día del verano.

Déjame decirte que durante todos estos años de tu ausencia, no ha habido un solo día en el que no esperase tu encuentro en mis brazos, ni un solo día en el que no llorase tu falta, ni un solo día en el que no diera las gracias al cielo por todos y cada uno de los momentos que vivimos juntos.


domingo, 26 de febrero de 2017

La Mecedora

Me recuerdas al balanceo de una mecedora de madera, de las que había una en cada casa de pueblo, reservada para la abuela, donde tejía, observaba y pronunciaba pocas, pero escogidas palabras, en forma de refranes, anécdotas o sabidurías populares.

Porque el único impulso que generas es el del inicio del movimiento. Y a partir de ahí, solo la inercia, sin iniciativa, sin esfuerzo, sin riesgo y sin dolor.

El problema es que me arrastras en tu balanceo. A veces arriba, las más. abajo, pero siempre en la zona de confort. Como cuando de pequeña pintabas sin salirte del dibujo, sin arriesgar, sin ofrecer una mínima transgresión de las normas, aportando fiabilidad y respeto, pero nunca pasión o esfuerzo.

Porque me veo atrapado en la nada, porque se van diluyendo mis sueños en las hojas del calendario, porque me rodean arenas movedizas, de las que no puedo salir sólo con el balanceo.

Me recuerdas al balanceo de una mecedora de madera, crujiendo con los años, requiriendo lijados, ajustes, aceites, para que conserve el movimiento sin romperse, para que pueda seguir generando refranes, anécdotas y saberes, que permitan mantener la calma y el vacío, apoyados por argumentos etéreos y falaces. Sin riesgos, sin heridas, sin avances.


martes, 17 de enero de 2017

Círculos Concéntricos

He estado pensando diferentes maneras de perdonarme por todos estos años de fracaso y traición. Y he descartado casi todas, por ser simples excusas, por no afrontar la verdad.

Y para evitar que, en un momento de debilidad, pueda rescatarlas, reciclarlas, o suavizarlas, he decidido someterlas a un análisis racional, exhaustivo y descarnado, para así poder exponerlas en su justa desnudez ante vosotros, esperando de vuestra objetividad la más feroz de las críticas concebibles. Y una vez recibida, desecharlas todas y cada una de ellas, por aplastamiento, por su patética intención de justificar lo injustificable. Cuento con vosotros.

Justo es que conozcáis previamente cuál era el objetivo, qué es exactamente lo que he venido incumpliendo sistemáticamente durante todos estos años, y que expongo para mi propia vergüenza y deshonor.

Y éste no era otro que el de mantenerme siempre en el camino diseñado en mi juventud tardía, como hoja de ruta a algo que podría parecerse a la felicidad. Puedo coincidir con el lector en que los elementos que procuran la felicidad en nuestra vida son excesivamente variados, dispersos e incontrolables como para aceptar que ésta pueda alcanzarse por el simple hecho de marchar entre dos cunetas morales. Pero no me negarán que mantenerse en el camino que uno mismo se ha marcado, no estorba para alcanzarla.

Y asumiendo, por el simple análisis histórico de mi paso por la vida, que no siempre he podido mantenerme entra las dos marcas, y que el camino recorrido, erróneo o certero, es de imposible retroceso, he caído en la tentación de buscar algún tipo de explicación o coartada para ello, simplemente para no aceptar lo obvio, que me he traicionado a mí mismo en algún/algunos cruce/s del camino.

Entre las excusas barajadas han surgido algunas, que de tan ridículo que suenan, no me atrevo a exponer. En cambio, algunas de ellas resistieron con aparente solidez los primeros ataques argumentales.

En concreto, las que estaban relacionadas con la subjetividad de los conceptos manejados. Por ejemplo, la verdad. Un concepto subjetivo, difícil y no cuantificable, me dije. Cómo asumir que no he seguido el camino prefijado, cuando ese hipotético abandono puede ser cuestionable, por lo etéreo del concepto. Y tuve dudas. Reales. Podría ser que ese hipotético desvío no se hubiese producido, o los límites no fueran muy precisos, o ese extravío durase tan poco tiempo que no fuese representativo.

Tuve que oponerme muy seriamente, con argumentos muy contundentes. Por ejemplo, que la mera sospecha de haber abandonado el camino, es suficiente indicio de haberlo hecho. Por ejemplo que la verdad se encuentra cuando despojas toda la neblina, el envoltorio y la vestimenta, y te quedas con el núcleo, con la esencia. Y si la acción (u omisión) ofende al esqueleto básico, a los cimientos de la verdad, poca subjetividad puede permitirse en el análisis. Te fuiste, abandonaste el camino, cometiste un error irreparable.

Y una tras otra, las excusas, los argumentos falaces, los sofismas, la dulcificación de los comportamientos, las buenas intenciones, la intención de no dañar, y todo ese catálogo al alcance del traidor de uno mismo, va cayendo poco a poco, como las fichas del dominó, como las palas de ese abanico, que una vez plegado no puede prestar su servicio.

¿Y qué os parece mi última ocurrencia? ¿No lo véis como un patético intento de defender lo indefendible? Espera amigo lector, no te precipites, que te la hago llegar.

“¿Y si en realidad el camino marcado no fuese lineal, sino una especie de rotonda en el que el juego consista en mantenerse en constante rotación, y que viniese flanqueado por una especie de círculos concéntricos, a los que uno podría desplazarse en caso de grave error de pilotaje, aunque sin abandonar el trayecto circular? ¿No sería más humano el poder alojarse no demasiado lejos del camino marcado, a pesar de graves equivocaciones en el proceso? ¿No sería una forma alternativa de mantenerse en la carrera sin romper las reglas para siempre? ¿No nos merecemos esa segunda oportunidad, dada la inmensa dificultad del recorrido?”

Tú me dirás, amigo lector, pero para mí, esto son excusas de mal pagador. Espero de tu rigor y objetividad que destroces sin piedad esta incalificable teoría, que justifica la debilidad, la traición y el error, y le permite mantenerse en el trayecto sin penalización definitiva.


domingo, 15 de enero de 2017

Estribaciones De La Madrugada

¿Qué sentido tiene permanecer en este día, sabiendo que morirá en pocas horas

Y será reemplazado por uno distinto, en el que volveré a figurar como invitado

En el que nada de lo hecho podrá modificar lo que queda por hacer.

Como folio en blanco inmaculado.

¿Para qué?

Posiblemente para colocar estas letrillas en algún cierto orden

Que transmitan confusión, incredulidad y resignación

Hacia lo que parece el más extraño de los propósitos, el más flagrante de los despropósitos.

La historia es cíclica, dicen. Lo que es cíclica es la confusión.

Estamos para repetir día a día las mismas cosas. ¿Atrapados en el tiempo?

Como un proyecto en el que solo cuenta la ejecución, porque los objetivos son inalcanzables

Entonces

Que me ejecuten escribiendo, riendo, luchando, besando y queriendo.

Y que cuando esto haya de parar, por acción del que mande

Que me pille en movimiento, en escalada, hacia las estribaciones de la madrugada.

 

Fotografía de Paloma Baytelman http://ift.tt/2iVL1W9 Bajo licencia de Creative Commons

 


sábado, 31 de diciembre de 2016

Ceteris Paribus

Literalmente, ceteris paribus significa “todo lo demás permanenciendo igual“, y quiere decir que una predicción científica se realiza bajo el supuesto general de que no habrá ningún factor perturbador que afecte el sistema al que se refiere

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Ante la dicotomía que nos plantea el último día del año, cabe reaccionar de diversas formas. Tenemos la opción optimista, “el año que nos espera será considerablemente mejor que el que finaliza”, la opción pesimista, “cualquier tiempo pasado fue mejor”, la opción neutra, “madrecita que me quede como estoy”, y entre todas estas opciones, cabe todo tipo de pequeñas modificaciones hacia la opción más esperanzadora, o hacia la más ceniza.

Como decían los eclécticos, en el medio está la virtud. Mi ancestro colega Maimónides, aconsejaba permanecer en un tono vital más bien bajo, salvo que a uno le toquen el orgullo. Quizá sea porque fue un ilustre colega, porque nació en Córdoba, o porque un tipo que se llama Maimónides tiene pinta de ser bastante sabio, pero inicialmente me he sentido muy inclinado a aceptar su tesis, y pensar que el próximo 2017 sería bueno, si no empeorase en exceso las cosas (ceteris paribus).

El problema es que Maimónides desaconseja el sexo y el vino, y hay cosas a las que me veo incapaz de renunciar. Un 2017 sin vino, puede hacerse muy largo, y sin duda, empeoraría al 2016. Por lo tanto, y con el máximo de los respetos a mi ilustre colega, su propuesta ha sido definitivamente rechazada.

Ergo si rechazamos los postulados intermedios, solo nos quedan los extremos o las infinitas combinaciones de ambas opciones. Y me parece mucho más entretenido debatir sobre los extremos. La moderación puede ser virtuosa, pero normalmente los virtuosos no son precisamente la alegría de la huerta.

Siguiendo los esquemas hegelianos, vamos a proponer un debate basado en la elección como premisa de uno de los dos postulados extremos. Esta sería nuestra Tesis, siguiendo al maestro. La antítesis sería el extremo contrario, y la síntesis, el resultado del debate entre ambas. Hasta aquí, vamos bien. Pero surge el primer problema. ¿Qué elegimos como tesis? ¿La opción optimista o la ceniza? En otras circunstancias lo sometería a debate, pero quedan menos de doce horas en GMT +1, por lo que he de tomar una decisión ejecutiva. Optaré por la opción optimista. ¿Razones? Fundamentalmente tres: 1/Llevar la contraria 2/La inercia del espíritu navideño que me acompañará hasta que SSMM Los Reyes Magos dejen sus presentes 3/Porque puedo

TESIS:

El año 2017 será mejor que el 2016.

Como datos que apoyan tal posicionamiento, podría apelar a la extraordinaria acumulación de noticias negativas que nos ha dejado 2016. Es cierto que utilizar este argumento negativo para apoyar una tesis optimista, no parece lo más académico, e incluso podría pensarse en una pequeña trampa dialéctica, puesto que si el año 2016 ha sido malo, por qué no podría serlo el 2017. Pero lo que es incontestable, es que esos acontecimientos concretos, no van a repetirse, puesto que ya han sucedido, y por tanto, al no volver a ocurrir, ya hacen que el 2017 sea mejor que el 2016.

Como véis, me he escrito la tesis, la antítesis y la síntesis en un abrir y cerrar de ojos. Esto va tomando cuerpo.

Otra tesis casi tan sólida como la anterior, es la evolución económica. Como es bien sabido, venimos sufriendo una delicadísima situación económica que ha venido condicionando nuestra vida diaria, nuestro ánimo y nuestra mala leche. En ese sentido, defiendo que el 2017 será mucho mejor, porque es difícil que la economía sea aún peor que la del 2016, y por la gran acumulación de datos positivos macroeconómicos que hemos podido ir conociendo:

  • El número de líneas móviles ha aumentado hasta igualarse con la población mundial. O sea que hay casi tantos teléfonos móviles como ciudadanos
  • La Tasa De Nupcialidad sigue por encima de la tasa de divorcios, lo que permite aventurar que en un futuro el negocio de los abogados matrimonialistas y de familia, seguirá en alza, ya que casi 2/3 de los matrimonios acaban en divorcio
  • La posición de España en el ranking de innovación está muy por encima de la que ocupa en el ranking de corrupción, lo que quiere decir que tenemos imaginación hasta para corrompernos, o que hemos conseguido corrompernos de forma muy imaginativa, no estoy muy seguro, pero es un dato enormemente positivo, considerando que somos el país del Lazarillo de Tormes y el Buscón, y para contraponer a los pícaros, solo disponíamos de Juan De La Cierva o Rafa Nadal (A Picasso le mandamos a Francia, y a Dalí le tildamos de loco). Mejoramos.
  • Nuestro gasto de defensa per capita es de 273€, aproximadamente la mitad de lo que cuesta un Huawei decentito, lo que implica que somos un país cada vez más pacífico, o cada vez más ingenuo
  • Ocupamos la primera posición mundial en Eficiencia del Sector Sanitario, lo que seguramente quiere decir que el hecho de que una radiografía tenga una lista de espera de 2 meses, confirma la precisión diagnóstica de nuestros extraordinarios galenos, que seguramente solicitan la radiografía solo para contentar al paciente, puesto que vamos a tratarle sin verla, so pena de que nos corran a gorrazos
  • El Informe Durex, aporta también una serie de datos macroeconómicos muy positivos, en cuanto a frecuencia, satisfacción y atrezzo, que la casta línea editorial de antoniadis9 me impide comentar

Y por si todo esto fuera poco, cada año que pasa somos más sabios, siguiendo el castellano refrán “Más sabe el diablo por viejo, que por diablo”

ANTITESIS:

El año 2017 será peor que 2016

No se me ocurre por qué tenía que ser peor

SINTESIS

Ante la ausencia de datos negativos que contraponer a los contundentes hechos expresados en el capítulo TESIS, la única síntesis posible es que 2017 será mejor que 2016, salvo que algún gafe intervenga, por lo que, desde estas páginas, lanzo una convocatoria mundial de detección y neutralización de tipos cenizos, malencarados y malasombras, mediante cualquier medio legal, y algunos de ilegalidad cuestionable, con el fin de que no nos jodan el año 2017, que a todas luces tiene una pinta extraordinaria.

Y por si alguno piensa que mi optimismo es incurable (que lo es), le ruego que echen un vistazo al retrato de Hegel, que parece la antítesis del optimismo, y que aún así, aporta su método filosófico para apoyar la positividad y la esperanza.

Aunque, como se deduce de las reflexiones previas, parece innecesario, os deseo que paséis un excelente año 2017, lo que viene a decir, que no os empeñéis en ir a contracorriente, que el año 2017 está controlado…o en proceso.

¡Feliz año, pesimistas irredentos del mundo, desde el pueblo más bonito de la Sierra de Madrid!

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La Cabrera (Madrid, España)


miércoles, 21 de diciembre de 2016

Wiwichu 2016

Como es sobradamente conocido por los lectores de antoniadis9 que este tiempo navideño envuelve, adorna y potencia la totalidad de la energía positiva que soy capaz de generar, advierto a través de estas letras que nada ni nadie va a poder conseguir derrocar esa estrella imaginaria que a buen seguro se ha colocado encima de mi cabeza, desde hace unos cuantos días.

Obviamente respeto la libertad de expresión de esos irredentos elementos anti-navidad que cada año parecen coger más fuerza o simplemente se ponen más pesados. Que estén equivocados, solo despierta en mí un extraordinario sentimiento de ternura y amabilidad, que retroalimenta mi ya de por sí elevadísimo espíritu navideño.

Por tanto, abusen soliciten, pidan o exijan de mí cualquier cosa que esté al alcance de mi conocimiento o habilidad (en el supuesto caso de que las tuviese), porque estamos ante la hora feliz de esta barra de bar metafórica, que sirve los productos de antoniadis9. Estamos en situación Defcon 5, o sea, barra libre.

Porque simplemente, me veo incapaz de negar nada a nadie, salvo lo que resulte imposible, desde la estricta perspectiva presocrática. Es el momento, soy hombre fácil. Es Navidad.

No es menos cierto que mis habilidades y capacidades son escasas, poco prácticas y cuasi simbólicas, pero ustedes no dejen de pedir, que yo estoy por la labor de esforzarme. Eliminen solicitudes referidas al canto, pintura, escultura, bricolaje casero, danzas de cualquier índole (con la improbable excepción del chotis, que tampoco hace falta ser ingeniero), poesías, fotografías (que requieran mínimo de calidad. O sea, que me atrevo con el nivel photomaton), y en general, cualquier tipo de actividad que requiera gracia y salero. Porque es una carencia genética o adquirida, absolutamente irresoluble.

Prueben acaso con poesías, poemas, haikus, sonetos, relatos, piropos, datos absurdos que nadie conozca, recomendaciones musicales (honestamente, ahí me defiendo), opiniones deportivas (solo opiniones), discursos políticos, cartas de amor, ecuaciones de hasta segundo grado, y una pequeña miscelánea de culturilla general, de especial utilidad en competiciones familiares de tablero y dado.

Ese es mi catálogo, mis capacidades, como ya observan, muy limitadas. Pero todas a su disposición. Porque es Navidad. Porque pienso tomarme las uvas, campanada a campanada con precisión milimétrica. Porque instruiré a todos los que se dejen del funcionamiento del Reloj de la Puerta Del Sol, con criterio y con pedagogía, por enésima vez. Porque seguiré eligiendo los champagne y el vino, con el mismo criterio anárquico de los últimos años. Porque seguiré escuchando el Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena, y como cada año, me parecerá que la interpretación de la Marcha Radetzky ha sido mejor que la del año anterior. Porque me seguiré zampando todo lo que me pongan en Año Nuevo, a pesar de que me parezca increíble, incluso a mí. Porque aprovecharé el día de Navidad para realizar la sobremesa más larga de la historia. Y porque seguiré esperando mi regalo del día de Reyes.

Pero ustedes, pidan, que hay barra libre.

¡Feliz Navidad! ¡Wiwichu a Merry Christmas


martes, 13 de diciembre de 2016

Suavemente Me Mata

¿Y si lo decimos claramente?

Y si explicamos que el amor transforma irremediablemente nuestra vida?

Y si evitamos los eufemismos flotantes con los que intentamos engañarnos?

Yo seré el primero: Los hechos más cotidianos, las circunstancias de diario, pasan a ser experiencias sobrenaturales de placer o de dolor. Digámoslo así.

El saludo del vecino, la maceta de la entrada, el café del desayuno, es distinto cuando uno está enamorado. Podemos esbozar un simple graznido, o darle un abrazo completo. Olemos la flor que corona la maceta o ideamos usos alternativos como arma arrojadiza. El café nos despierta, nos estimula, nos hace felices, o nos recuerda a ella.

Y como denominador común, la pausa. La ausencia de velocidad percibida. Nos mata lentamente o nos coloca suavemente de forma tangencial al paraíso. En los mismos contextos, el mismo clima, la misma atmósfera, la luz.

Y la causa? Es obvio. El amor es un tóxico. Ya lo dijo Paracelso: “Solo la dosis hace que algo sea veneno” Y el amor se comporta como tal. A las dosis justas, la euforia de los opiáceos y el alcohol. Excesivas: Arsénico. Por compasión.

¿Hay solución? Ninguna. En el exceso llevamos la penitencia. En el defecto, la pobreza. En la prudencia, la ausencia. Porque en el amor no se admiten medias tintas. Se trata de una típica situación de zugwang, en el que el jugador ha perdido solo porque le toca jugar.

Y si no juega, pierde igualmente.

 

 


martes, 29 de noviembre de 2016

La Cuarta Dimensión

Recuerdo cuando era niño cómo me enfadaba, cuando a la mañana siguiente no podía recordar los sueños de la pasada noche. Hasta que un día tomé la decisión de forzar el despertar, coger el bloc de dibujo y los lápices de colores, e intentar garabatear los elementos más relevantes del sueño, aquellos que resistían a los primeros momentos de la vigilia.Y así, noche a noche en la infancia, conseguí crear un collage indescifrable de anhelos, deseos y aspiraciones, que me ha acompañado hasta nuestros días.

Hoy he puesto punto final. No puedo dañarme a diario con el recuerdo de lo nunca conseguido. No puedo conservar ese recordatorio perenne del fracaso. Puedo perder, pero no puedo conmemorar la derrota. He quemado los dibujos, he olvidado los trazos, he alterado los colores. El dolor es el mismo, pero podré superarlo. Me he rendido, aunque no sin lucha.

Y como primera medida, para el resto de mi vida, he adquirido un bloc, unos lápices de colores y unas metas renovadas; Que me acompañen, me guíen y me consuelen. Que me castiguen. Que me hundan, que me salven. No son los sueños el problema, ni los dibujos que los ilustran. Es el sostenella y no enmendalla, la insistencia en el error, la ausencia de interrogantes, la rigidez de posición.

No es cobarde rendirse para empezar nueva batalla. Es cobarde la ausencia, la negación y la pereza. Ver los toros desde la barrera. Ser el segundo en el ring. Ser General en la retaguardia. Dadme la lucha, la batalla, el conflicto.

Yo tengo mis armas y pienso emplearlas.