domingo, 10 de febrero de 2013

El derrape cerebral

Tengo cierta curiosidad por saber si los lectores de estas líneas se han percatado de que vengo remoloneando unas cuantas semanas de mis deberes "literarios" Es verdad que ayer una lectora me afeó levemente mi conducta irresponsable, pero no es menos cierto que tanto la falta como la penitencia fueron tratadas con una severidad  inversamente proporcional al cariño que me profesa. Vamos que fue un leve tironcillo de orejas.
Pero esa soportable regañina me sirvió para obtener dos inesperadas revelaciones:
  1. Que me lee
  2. Que me proporcionó el título de mi entrada de hoy
No tenía en absoluto la intención de perforar la celulosa hasta al menos el próximo fin de semana, debido  a un mix entre los ritmos circadianos, mi pereza habitual y uno poco de mala leche que me viene acompañando desde hace algun tiempo.
Y en estas circunstancias, que me dan el título mascado.
Y ya, ¿que se supone que debía hacer? Pues una vez traspasada la barrera, no hay más remedio que seguir hasta el final. Y en estas me hallo.
Permítanme los lectores que guarde el suspense hasta el final, en cuanto al significado del título se refiere, o al menos a los orígenes del mismo, y pasemos a hablar de posibles interpretaciones alternativas.
Profundizando como siempre en las fuentes, y tratándose de significados de las palabras, podemos optar entre el Marca, que siempre oferta diferentes opciones semánticas a un mismo vocablo, y todas ellas de gran riqueza metafórica o dicho de otra forma, que las utilizan de forma absurda y disparatada, pero siempre madridista, o alternativamente, la fuente más ortodoxa y utilizada por este cronista, el Diccionario de la Real Academia que, con menor valor metafórico que el Marca (of course), siempre arroja una luz en el eterno camino de Damasco que supone el entendimiento correcto y riguroso de nuestro idioma.
A la vista (iba a decir a la lectura, pero es que lo he mirado en Internete, y no se si es lo mismo), de las aclaraciones de la Academia, me he encontrado con un terrible problema de muy difícil solución: El término derrapar proviene del francés.
Y a ver qué hacemos ahora. Si tenemos que utilizar una palabra que proviene del francés, es sin duda porque se puede utilizar para alguna cabronada, para faltar o molestar al prójimo, para enaltecer al gabachío popular o para alguna cochinada erótico-festiva, que es lo que suele pasar con los galicismos.
Por si hay algún escéptico al respecto, no hay más que enumerar alguno de los más afamados: bricolaje (una cabronada como hay pocas), cómoda (que es un mueble que no hay dios que pueda mover, ocupa un montón no es nada "cómoda"), complot (pues eso), élite (que es como decir "a donde vas, desgraciao") , y los erótico festivos (cabaret, champaña, colonia, perfume y para rematar la jornada, hotel)
En efecto, derrapar es un galicismo que la RAE traduce como:
derrapar.
(Del fr. déraper).
1. intr. Dicho de un vehículo: Patinar desviándose lateralmente de la dirección que llevaba.
2. prnl. Ven. Comportarse de manera contraria a los cánones tradicionales de una sociedad.
Por tanto, debemos concluir que alguien que derrapa es alguien que se desvía de la línea recta, yéndose hacia algún lado, que presumiblemente no debe ser el correcto.
En el caso que nos ocupa, yo diría que si éste es el significado, me da que empezando por mi propia persona de mí mismo, y siguiendo por unos cuantos de los que me rodean y muchos de los que me pillan más lejos, va a ser que estamos derrapando una jartá. 
En mi defensa he de decir que vengo intentando seriamente corregir la trayectoria, aunque el coche (probablemente por viejo), se empeña inmisericordemente en volver a la trayectoria errónea, lo que me obliga a algún volantazo arriesgado. Pero ahí estamos.
Lo de la afección venezolana "Comportarse de manera contraria a los cánones tradicionales de una sociedad", afortunadamente y lo digo muy orgulloso, intento aplicarlo siempre que puedo.
No tengo muy claro que la conversación que inspiró definitivamente el título y que debo (como muchas otras cosas) a las correrías profesionales de minmana, se refiriese en concreto a la utilización de galicismos en el lenguaje castellano, aunque bien podría suponer que no, puesto que aunque se hablase de accidentes, éstos estaban encuadrados en la cosa médica y más en concreto en la fea costumbre que tiene el endotelio vascular en rasgarse cuando nadie se lo había pedido.
Cambiemos por tanto, una "p" por una "e" y me hubiese quedado sin título, y vosotros sin entrada literaria. Pues bien está lo que bien acaba, y cuidado con los derrapes/mes, que vais como locos.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Wiwichu

We wish you a Merry Christmas;
We wish you a Merry Christmas and a Happy New Year.

No puedo evitarlo. Cuando empiezan a acercarse estas fechas, recibo una andanada de energía y felicidad de la que no mejoro hasta después del Roscón. ¡Qué le voy a hacer! Yo sé que esto no es muy popular últimamente, pero el espíritu navideño empieza a traspasar los poros de mi piel (muy probablemente por ósmosis, pero no lo tengo claro), y me pongo que no me aguanto ni yo.

Lamentablemente no puedo gozar de las Navidades escolares, aquellas que empezaban con la Lotería y terminaban cuando estabas loco por recitar a tus compis del cole la interminable lista de presentes epifánicos; por cierto que siempre que hacía eso, me parecía que no tenía motivos para estar tan contento, porque siempre había algún vacilón al que le habían traído a la vez el Cine Exin, el Exin Castillos y el balón de reglamento, casi seguro también Exin.

 En cambio ahora, la mitad de ellas las paso trabajando y la otra mitad recuperándome del trabajo realizado. Eso sí, las disfruto por delegación. Delego el disfrute navideño en los muchachos, y ellos a su vez me eligen como Delegado de Adquisiciones para arrasar con las tiendecitas correspondientes a su periodo etario: De pequeñitos Toys R Us (siempre he pensado que la R era de Recochineo de los padres pringados), más adelante los Centros comerciales varios, y últimamente honestos comercios multinacionales especializados.

Tampoco me quejo de eso. Me apasiona comprar regalos, porque pasa como con los cocineros, de cada platito pruebo un poco. Es decir, de cada n bolsas, alguna me cae, que para eso firmo o pongo el pin según el caso.

Cierto es que mi labor de proselitismo navideño cada día es más complicada e incluso diría que hay que andar con mucho ojito no se me vaya a ofender el personal. Para empezar, te miran raro, como diciendo "pero éste es que no está en el mundo?", "están las cosas como para felicitaciones" Desde luego empiezan a aparecer imitadores modernos de Ebenezer Scrooge, que se empeñan en aguar las fiestas a los demás, e incluso pretenden descalificar las Navidades con el tibio pretexto de que todo es una leyenda y una superchería, y que históricamente no se sostiene. Hay un alemán por ahí que dice que en el Portal de Belén no había mula ni buey, y que los Reyes Magos eran andaluces. Nos ha recortado a la mula y el buey y se mete con los del sur. Desde luego, es alemán.

También he escuchado argumentos muy personales para justificar la aversión navideña: "Salir en Nochevieja es una tontería, te gastas un pastón y para eso puedes salir en cualquier otra noche del año" Desde luego, pragmático es. Pero es que Nochevieja no es cualquier otra noche. En cualquier otra noche igual estás en la cama a las 22:00 si la tv o el internete están aburridos. Otras noches cenas fruta o yogures y en Nochevieja hay que andar con cuidadito con las uvas asesinas. Por tanto, no es cualquier otra noche.

Y en Nochebuena poco más menos lo mismo. Cada uno lo celebra a su manera, pero de ningún modo es una noche normal. Yo recuerdo perfectamente las apreturas de espacio que pasábamos en el Sahara (Quiero decir en la calle Sahara, Villaverde Bajo, sede oficial del encuentro navideño), como recuerdo que una pila de gente se concentraba absorta en juegos tan multimedia como la lotería (versión clásica del bingo moderno, pero sin cartones ni retus, y sospecho que con más trampas que un oriental film)

Sin duda, hoy no es lo mismo. Si en su momento hubiese los actuales controles de alcoholemia, media familia hubiese dormido en la comisaría nochebuena sí, nochevieja también. Podemos elegir la cadena de tv que da las uvas, sencillamente porque hay más de una. No es imprescindible ver el programa de variedades folclórico-ibérico, porque hay dos mil opciones más youtube. Y ahora esperamos regalos de un personaje nórdico de leyenda del que en su momento habíamos oído hablar muy vagamente.

Pero como os decía, lo mío no tiene cura alguna. A mi optimismo inveterado consustancial, las Navidades le meten un pequeño refuerzo que consigue hacerme verdaderamente insoportable en estas fiestas. No es por lo que hago, sino por cómo me siento. 

Quizá sea eso que decía Valdano de que el fútbol son estados de ánimo, por lo que hoy he recibido el refuerzo perfecto a mi nirvana navideño, en forma de un archivito de 6 páginas  y escasamente 3Mb, que aparentemente contiene información científica, pero que el ángel que lo envía y una servidora sabemos perfectamente que no es más que un simple envoltorio, porque parafraseando a Dashiell Hammet, guionista de la película "El Halcón Maltés", el archivo no está hecho del material del que se hacen los sueños, sino del material del que están compuestos los recuerdos, y dentro de ellos, de la subcategoría que contiene a aquellos que contribuyen a la forja de la personalidad, del núcleo duro de lo que somos. No todos los recuerdos significan lo mismo. Lo de hoy ha significado mucho.

Cuando me serene un poco y vuelva a mi éxtasis navideño, quiero que este Mercurio que me ha proporcionado tanta felicidad sepa que también me va a proporcionar una dulce venganza familiar, en forma de tantas copias como asistentes a la comida navideña. Más o menos como se decía en nuestra época de Navidades de la España de los 70: " Me van a oir " En este caso, usando un lenguaje más directo, no van a tener más cojones que leerlo o escucharme cómo lo recito de la A a la Z entre el consomé y los langostinos.

Wiwichu for all

Feliz Navidad a todos (para los no bilingües)

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Micro

Al final siempre estaban los mismos. La pareja de jubilados, manos entrelazadas y mirada orgullosa. El que nunca será un ejecutivo exitoso por falta de agresividad. El marido de la frutera, con el cigarro a un lado y los ojos vivos para las juvencitas. El que ya no podemos llamar niño, por razones endocrinas. Y él. Sin ella.
Podrían ser 13 los años. Cada nochebuena, previo a la Misa del Gallo. El futuro no precisa aclaración: como éste, si acaso. Parece que habiendo perdido todo, nada puede ir peor. O no. Sin ella, nada puede mejorar.
El paseo vespertino, la aproximación al parque, el alborozo por casi nada. Las caricias injustificadas, la alegría al llegar. Qué poquito parecía, y cuánto lo extraño ahora. Solo, sin esperanza. En Navidad.


sábado, 8 de diciembre de 2012

London

“En Londres no hay nada seguro excepto el gasto”, (William Shenstone)
No se  trata que de repente la línea editorial de antoniadis9 se haya decantado por los derroteros de la tradicional guía turística, y tampoco es pretensión del autor enumerar la ingente cantidad de atractivos que puede tener una de las ciudades más interesantes del mundo. Simplemente, se trata de una recopilación de impresiones que en caso de retrasar su transcripción a negro sobre blanco, probablemente perdiera riqueza en el detalle y la vivencia.
Es una ciudad interesante, completa y compleja, aunque es de justicia reconocer que tras su visita siempre queda un regusto agradable, muy similar a estas pequeñas fichas técnicas que podemos apreciar en las etiquetas de los mejores, y a veces en los peores vinos ya sabéis, éstas que al comprar un vino peleón de los que no hubiesen podido competir con el Don Simón de brik, todavía tienes que leer que "se trata de un vino en el que se aprecian los finos sabores del envejecimiento en barrica de roble de primera calidad, con un suave sabor atrufado y con olor de madera en nariz", cuando lo primero que uno piensa es quién coño tiene la botella de La Casera.
En cambio con London, el último sabor que te queda siempre es agradable, especialmente si no piensas en la pasta que te has gastado. Cuando te preguntan los amigos, lo primero que te viene a la cabeza es un "Bien", claro, nítido y rotundo, porque realmente lo has pasado bien. A poquitín que te esmeres, es una ciudad en la que pasar unos cuantos días agradables, es el resultado más probable del viaje. Hay que venir muy revenido para volver a casa con mal sabor de boca, aunque siempre existen cosas que a uno le puede molestar en cualquier ciudad del mundo.
En este caso, es perfectamente comprensible que a alguien pueda molestarle la peculiar manera con la que los ingleses torturan un idioma que para cualquier integrante de mi generación etaria española, la que va desde siempre hasta hace unos pocos años, no tenía ningún secreto para cualquiera de nosotros, porque el sistema de aprendizaje que seguimos era poco menos que infalible. Tan es así que muchos colegios ni siquiera se molestaban en enseñarlo, y concentraban sus esfuerzos académicos en el muy complejo idioma (y país, y gente, y todo) francés, con la impecable videncia que todos hemos podido comprobar, la absoluta marginalidad del inglés, idioma residual donde los haya, especialmente tal y como lo destrozan los británicos.
Es especialmente lamentable cómo son incapaces de entender expresiones pronunciadas con la máxima corrección fonética y semántica y extrema riqueza de vocablos, para encima poner expresión de perplejidad y/o de molestia cuando se les envuelve con la bandera de la exquisita corrección gramatical.
Supongo que cada uno podrá aportar su explicación, pero es aún más lamentable que esta manía de destrozar el idioma inglés original de impecable aprendizaje en BUP, se extiende a las generaciones más jóvenes, a las que día sí y día también, debemos invertir ingentes cantidades de tiempo en corregir pronunciaciones y traducciones.
En fin, yo creo que esto tiene poco remedio, y habrá que dejar a los ingleses con sus problemas idiomáticos, porque son excesivamente orgullosos para dejarse ayudar. Lo bueno que tiene Londres es que te apañas muy bien con 2 ó 3 expresiones sencillitas (sorry y excuse me, pronunciése sorry, marcando bien las 2 erres, y "escúseme", prácticamente como en español, con "ese" en vez de "x", incluido el acento para que ellos os entiendan fácil, que son muy torpes como os decía) Luego sólo se trata de contestar a la pregunta "card o cash?", que te permite elegir la forma en la que vas a ser desplumado.
En cambio, es muy loable la costumbre que tienen  de conducir por el lado correcto de la calle, que obviamente es el izquierdo. Bueno, no es un análisis urbanístico ni de seguridad vial, para mí es una simple, sencilla económica y diabólica de evitar los problemas de emigración. Extranjero que llega, extranjero que se llevan por delante en el semáforo inmisericordemente, porque éste, lógicamente como forastero que es, se empeña en buscar el coche asesino justo al otro lado.
Y si no te han atropellado físicamente, te rematan con la pound. La pound en realidad no vale 1,25€, sino que están a la par. Lo que pasa es que si te lo dicen, pues empiezas a echar cuentas y no gastas, porque te percatas que por un café en vaso de cartón te quieren extraer 4 ó 5€. Muy listos. Te bajan el prize y picas como un oriental. Encima te permiten usar la tarjeta hasta para comprar un sugus, por lo que no hay escapatoria alguna.
Aún así, de estas pequeñas artimañas made in UK, mi preferida es lo que llamo el "Trick or Treat museístico" Esta es genial. Resulta que te colocan dos museos normalitos en dos edificios que te mueres, y uno de ellos en pleno Trafalgar Square, lo que viene a ser Sol, pero sin Tio Pepe. Entonces tú entras pensando "verás que sablazo me van a meter" y resulta que es "gratis" Solo cuando llegas a España te das cuenta de la malévola estrategia: Primero, le quitan a todo quisqui los mejores pedruscos y/o vasijas y/o cuadros,...y te hacen ir a verlos allí. Luego te tratan con una deferencia extraordinaria y te hacen pasar por unas magníficas tiendecitas donde cualquier cosita que venden te la llevarías a casa ipso-facto. Luego te meten el hachazo con una amabilidad exquisita y luego la preguntilla a la que hacía referencia "card o cash?" Es fabuloso. Pagar no pagas...a la entrada. El autor, siguiendo los instintos masocas que le acompañan desde pequeñito, ha ido en total 4 veces a cada uno. Y los cabrones renuevan las cositas de las tiendas. Bandidos.
En lo que nos superan ampliamente es en la oferta gastronómica y culinaria. En lugar de acometer los extraordinarios gastos de infraestructura y formación de personal especializado que requiere el noble arte de la hostelería, han encontrado una forma sencilla y cómoda de resolver tamaño problema. Simplemente, en Londres no se puede comer.
Algún purista podría amagar con algún pequeño matiz, "hombre, no es así en todos los sitios", "encontré una pizzeria en el Soho que no estaba mal", y cosas así. Pero vamos, apelando al espíritu de síntesis latino, que no se come y punto.
Esto no es tan terrible. Se puede encontrar fácilmente el lado positivo. por ejemplo, adelgazas. O ahorras. O es más sano.
A lo primero, no, una cosa es que no se pueda comer y otra que no haya que nutrirse de alguna forma, y al final lo que te ofrecen no es precisamente hipocalórico.
A lo segundo, ni de coña, recordad los múltiples subterfugios recaudatorios de los que os hablaba antes.
A lo tercero, ni me molesto.
Como comenzaba mi exposición, a la vuelta de London, siempre te queda un regusto agradable. Y a la vista de algunos pequeños matices que he podido comentar, que no criticar, alguien podría pensar que no es así. Nada más lejos de la realidad. Cada vez que voy a Londres vengo más contento que la vez anterior. En parte porque he ido haciendo una labor de proselitismo lingüístico que ha conseguido que poco a poco vayan pronunciando mejor y se adapten progresivamente a mi refinado y exacto acento inglés. Me ha costado, pero vamos progresando. En parte porque como no se por donde van a venir los coches, pues miro a los dos lados y listo. En parte, porque llevo más pasta y me disgusto menos. Y porque no me molesto en intentar comer.
Quizás pueda influir el hecho de que cada vez veo menos lejano el momento en que para los de mi generación, el trayecto Madrid-algún sitio distinto de Madrid pueda empezar a ser algo menos desconocido que hasta ahora. Por desgracia o por suerte.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Con resignación cristiana

Yo nunca busco temas, dejo que los temas me busquen y yo los eludo, pero si el tema insiste, yo me resigno y escribo.(Jorge Luis Borges)
Como dice mi querido amigo, con mucha razón y su habitual falta de delicadeza, últimamente peco de ponerme algo más trascendente de lo que debiera, máxime considerando la situación actual. Y por esa razón llevo unos días pensando en que la próxima entrada del blog debiera ser algo más humorística que algunas de las anteriores. 
No estoy muy seguro de conseguirlo, porque en lo que es mi propia persona de mí mismo soy intrínsecamente serio. Mis fotos de niño son serias y aquellas en las que se me ve sonreír parecen un book para un anuncio del Parque de Atracciones, más que nada porque se me nota que no estoy acostumbrado. 
Eso no quiere decir en absoluto que no lo intente. La responsabilidad de esta publicación y mi propia profesionalidad como blogger aficionado pero con visitas de Alaska (gracias, primo), no me permitirían dejar de insistir hasta que los resultados sean razonablemente ...simpáticos. 
Pero el que no tiene salero, pues como que le cuesta una chispita. Por tanto, debe buscar su inspiración en los hechos cotidianos para poder obtener situaciones hilarantes que puedan ser puestas como ejemplo y aderezadas con esos recursos literarios que se pueden obtener tras la atenta lectura de los clásicos.
En mi caso, y reconozco que es un recurso muy fácil, puedo echar mano de las experiencias vividas como facultativo de pro, tanto las propias como las que me han ido comentando compañeros sanitarios. Desde luego hay materia para escribir un blog, un artículo o una enciclopedia. Los términos que empleamos los sanitarios, son de difícil inteligibilidad para los pacientes, pero a veces resulta disparatado los esfuerzos de estos últimos por establecer una cierta complicidad en las conversaciones.
Esta misma mañana, un paciente intelectualoide intentaba convencerme de que ese dolor que le tenía martirizado era una contractura del "latissimus dorsi"  Tras una diplomática negativa por mi parte, y ante su insistencia, he tenido que aclararle que su padecimiento estaba localizado en el culo. Punto. Vamos , que le dolían las posaderas. Que el hecho de que se llame latissimus dorsi no significa que le alcance todo "el dorsi"
Anécdotas como la que acabo de comentar o el famoso "clamoxyl de pimientos" con el que una paciente de Torrelaguna obsequió a mi hermana pequeña en sus primeros días de nurse ejerciente, o la extraordinaria descripción de un orgasmo con la que un iluminado nos deleitó en las Urgencias del Severo Ochoa a las 4 de la mañana, forman parte de esos momentos épicos de nuestra vida profesional con los que asombramos a los amigos ajenos a la cosa hipocrática. Pero como decía, es un recurso demasiado fácil con el que desarrollar un blog de estilo humorístico. Cualquier compañero podría escribir unas cuantas de éstas, y a buen seguro acabaríamos por los suelos de tanto reírnos.
Aquí lo difícil es tener el cuerpo para muchas risas con la que está cayendo. Y escribir para provocarlas no deja de estar bastante complicado, porque los sucedidos habituales no son precisamente muy festivos. Es difícil encontrarle el punto humorístico a la crisis económica, el paro, los desahucios,...
Había pensado incluso en meterme con Paquirrín, que el hombre acaba de ser papá y seguro que le importa un bledo que me meta con él. Pero acabo de recordar que a su mami la están juzgando y la cosa tiene pinta de que va a dejar de estar entre bambalinas para estar entre galerías. No creo que sea el momento.
El siguiente candidato era Cristiano. Pensé en Messi por ponerle un nombre absurdo a su retoño, pero después de colocar dos golitos, uno de ellos extraordinario, he decidido dejarle tranquilo, no sea que se vengue de mí metiendo 60 goles esta temporada, que poder puede, pero mejor no animarle. Entonces, a meterme con Cristiano.
Pero se jorobó el invento. Primero le abren la ceja, segundo se queda calladito, tercero se quita la camiseta y me obliga a volver al gimnasio por pura dignidad y finalmente enchufa uno de volea. Descartado.
Desde luego se me ocurrió meterme con Artur Mas. Ahí si que lo estuve pensando en serio, porque se ha pasado tres pueblos. Pero se me han adelantado.
Resulta que en la última reunión del President en funciones con los empresarios del Instituto de empresa Familiar (en plata, los que parten el bacalao en España y especialmente en Cataluña), le han puesto en su sitio y le han obligado a recular de mala manera (http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/11/12/catalunya/1352715450_541512.html) Con lo cual, me han chafado, porque la línea editorial de antoniadis9 es radicalmente contraria a hacer leña del arbol caído. Si a eso le añadimos los escándalos de las comisiones que se lleva CIU, que cada vez es menos escándalo, pues mejor dejarle al pobre que se lama sus heridas.
Pero vamos, que sigo sin poder meterme con nadie para crear ese oasis humorístico que era mi buena obra del día o de la semana. 
Se que muchos de vosotros pensáis que teniendo cerca a Tomás Gómez, para que volverse loco buscando a otro, porque da juego para dar y tomar. Me niego en rotundo. Porque antoniadis9 ha de ser un blog ecuánime y justo. E imparcial. Y como Tomás Gómez hay otros muchos en todos los partidos...Bueno, quizás no. Entonces, no me meto con él porque...es demasiado fácil. Eso es. 
Afortunadamente pude visualizar unos 30 segundos de una entrevista que le hicieron a Arturo Pérez Reverte. Y esa fue mi salvación. Tengo entendido que el hombre escribe bastante bien. Eso me han comentado. He intentado leer la Tabla de Flandes y no lo he conseguido. Pero eso será culpa mía. Si todo el mundo le considera tan bueno, es porque no he puesto suficiente empeño. Mea Culpa.
Lo que nadie me negará es que es un pedante insoportable. Me recuerda lo que decía mi padre sobre el cantante Raphael. Se le puede escuchar porque tiene una voz extraordinaria, pero verle es insufrible. Con Pérez Reverte me pasa lo mismo.
La entrevista en cuestión versaba acerca de su última novela, y estas son unas frases entresacadas:
"¿Ha tardado 22 años en escribir esta novela
 Arturo Pérez-Reverte. La empecé en el año 90. Llevaba unos 40 folios escritos y, por ese instinto del peligro, me di cuenta de que no estaba funcionando. Tuve la prudencia de parar, escribí El club Dumas, y ahí quedó aparcada.
XL. ¿Por qué no le 'funcionó' entonces?
A.P.R. Ahora, y no antes, me he dado cuenta de que no tenía edad suficiente para escribir esta novela. Tenía 39 años y me faltaba mirada, pasado, arrugas, canas, cansancio...; todo aquello que te da el tiempo"

 http://www.finanzas.com/xl-semanal/magazine/20121111/arturo-perez-reverte-miradas-4049.html

Yo no digo que eso no sea cierto, que a veces puedes necesitar la perspectiva que te da el tiempo, la acumulación de experiencias, el desencanto, el escepticismo, para desarrollar una creación pictórica, cinematográfica o literaria. Pero expresarla así es para darle de bofetones.

Al final, este post me ha quedado un poco menos humorístico de lo que hubiese deseado, pero no pienso decir que ha sido porque me falten canas o arrugas, porque tengo para regalar. Simplemente, no me ha salido mejor. 

¿Y el tonto de Pérez Reverte no puede decirlo así de fácil?  

P.D. Y vago de narices. 22 años para escribir una novela

 
 
 

martes, 23 de octubre de 2012

La fe recobrada o como Saulo camino de Damasco



La fe recobrada o como Saulo camino de Damasco

Lo bueno que tiene escribir para amiguetes y no para el gran público, (aunque las más de 2.000 páginas leídas empiezan a cargarme de responsabilidad literaria), es que hay muchas cosas que uno no precisa aclarar puesto que su público de colegas (en el sentido más popular, porque pocos galenos se tragarían mis escritos) ya comprende que se trata de figuras literarias implícitas.
En el de hoy, por ejemplo, no necesito explicar que “la fe recobrada” no puede ser otra cosa que una herramienta de enriquecimiento narrativo, puesto que no puede recobrarse lo que nunca se ha tenido. Me refiero a un “nunca” adulto, claro, porque los 11 añitos de colegio capuchino dejaron cierta impronta católica, más por atrezzo que por convicción. Pero, en el supuesto caso de que eso haya ocurrido, una vez llegada la madurez, la cosa teológica no pasó del tamiz empírico, y allí se quedó sedimentada inhilo tempore.
Por tanto, si lo de la "fe", no trata de los problemas del más allá, se puede deducir a la manera presocrática, que ha de ser del más acá.
¿Qué hay en el más acá que pueda o merezca ser recobrado? Pues algo que se ha perdido. Elemental.
Antes de que el lector pierda la paciencia enredado en disquisiciones pseudiofilosóficas, aclaro que no se trata de la juventud, que suponiendo que la haya perdido, difícilmente se puede recobrar, y cuando se intenta, las secuelas en forma de agujetas, resaca o indigestión nos lo recuerdan inmisericordemente. Tampoco he perdido la fe en el sistema financiero, porque mi primer crédito iba al 15,25% y 20 años después estamos en la misma línea y suponiendo que te lo den, por tanto, poca fe he podido perder cuando no la tenía. En los políticos tenía cierta fe, que no he perdido del todo, pero que cada vez me lo ponen más difícil; y encima si lo dices en alto te acribillan. Desde luego, no he perdido ninguno de los valores que conforman mi núcleo duro, mi karma o mi kernel: mi rebeldía, mi inconformismo, mi ambición, mi madridismo, mi heterosexualidad…He de reconocer que en lo futbolístico mi fe en la selección iba decayendo con el paso de los años, pero ya veis como estamos ahora, que no hay quien nos tosa. En el 86 salimos a Cibeles porque llegamos a cuartos (4 goles del buitre en el 5-1 a Dinamarca); Si ahora nos quedamos en cuartos, mandamos a Del Bosque a Salamanca en Autores.
En realidad, lo de la fe recobrada me ha venido a la cabeza tras la concesión del Planeta a Lorenzo Silva. Lo cual no deja de ser en sí mismo una gran pérdida de fe, porque debería ser lo normal que a un gran escritor le otorguen un gran premio. Pero hay que reconocer que últimamente la cosa no iba muy fina. Le han concedido grandes premios literarios a obras cuya característica común es la terracota. ¡Vaya ladrillacos infumables y tostones!
En cambio, Lorenzo Silva tiene una serie de características personales y literarias que le hacen acreedor a este y a cualquiera de los premios literarios que se otorguen. Se trata de un tipo en la mejor época de la vida, con una edad extraordinaria desde el punto de vista físico, psíquico e intelectual. Más me vale, porque es casi de mi quinta. Un pelín más joven, pero eso se arregla con los años. Escribe habitualmente en prensa seleccionando cartas de los lectores, con mucho criterio.
Sus libros abarcan los géneros más dispares, desde la novela policíaca que le ha hecho más conocido por el gran público (Especialmente la serie de Bevilaqua y Chamorro), pasando por epopeyas modernas, como "El angel oculto", a caballo entre El Llanero Solitario y Cómo vivir sin blanca en París y Londres (una novela de George Orwell de 1933 que con la bendita crisis ha pasado a estar de plena actualidad) y delirantes comedias surrealistas como "La flaqueza del Bolchevique", pasando por relatos juveniles y libros de difícil clasificación.
Particularmente tengo especial predilección por dos novelas policíacas (como no), con grandes diferencias y grandes similitudes. La primera de ellas, (Noviembre sin violetas) que también es la más antigua y la primera de este autor que cayó en mis manos, es cuestionada por su calidad literaria, en primer lugar por su propio autor. Pero el relato de un vencido que se levanta para intentar compensar su traición personal a un amigo, a riesgo de su propia vida, y lo que es peor, a riesgo de ser arrastrado a la perdición por una "femme fatale", es emocionante desde el principio hasta el fin de la misma. A lo mejor no es tan buena como otras, pero es una de mis preferidas.
La segunda (La Niebla y la doncella), tiene en común con la primera que el protagonista también es arrastrado a la perdición, pues no hay mayor castigo que traicionarse a sí mismo, con el lógico resultado de arrastrar una severa penitencia hasta el fin de sus días.A diferencia de la anterior, es de una factura impecable, con una trama policíaca muy actual y muy bien desarrollada, con un final impactante y lógico.
Silva nos avisa en ambas obras del peligro aterrador que las mujeres pueden suponer para el hombre corriente, conocimiento del que únicamente uno tiene constancia cuando es padre de una chiquilla. Hasta entonces, solo ha conocido el amor de su madre, absoluto, desinteresado e impagable, y empieza poco a poco a percatarse del amor de su pareja, medido, matizado y duro (salvo en mi caso, que soy enormemente afortunado, por si lo leyera quien ella sabe). Solo cuando se tiene una hija uno se da cuenta de la magnitud de las conexiones neuronales de las féminas, tanto en calidad como en cantidad, y de la infinita capacidad que demuestran para alcanzar el lícito propósito que las trajo a nuestro mundo, que no es otro que el de hacer su santa voluntad desde que se levantan hasta que se acuestan, utilizando la totalidad de armas a su alcance.
Ellas son plenamente capaces de colocar en la termomix la dosis justa de presión (chantaje, vamos), temperatura (lo que viene siendo mala leche), y tiempo (esperan lo que sea necesario con una paciencia que deseperaría a Job) para obtener el máximo rendimiento de cocción (nos reblandecen quería decir)
Cuando observo a mi hija comenzar sus tareas de aproximación, bien sea con las bombas lacrimógenas (venir a ver a papá llorando a moco tendido por vaya vd. a saber qué agravio) o con las de racimo (cabreada en ráfags con el mumdo, profesores, su hermano o Mourinho porque no saca a su idolatrado besugo), doy gracias al cielo por tener una edad en la que estoy preparado para activar a tiempo el escudo antimisiles, infalible en estos casos, que llevo en la cartera del pantalón y que se llama según la época del mes, VISA o American Express.
Es verdad que dicho escudo a veces se tambalea, pero siempre puedo hacer más guardias. Es preferible.
 Y me acuerdo de Lorenzo Silva, cuando escribió "El déspota adolescente". Un genio.

jueves, 4 de octubre de 2012

El componente sexual latente (o de la amistad entre hombre y mujer)

Cuando uno escribe un artículo o un libro, es obligatorio o muy recomendable citar las fuentes que le sirven de inspiración o referencia. En este caso, considerando mi avanzada edad y despiste característico, voy a hacerlo ahora mismo, antes de que una neurona patine o sacuda a la contigua, y el autor de la frase se quede sin el justo reconocimiento.
La frase que titula el post está entresacada de una conversación, creo recordar que correctamente hidratada con suaves efluvios enólicos (¿o es deshidratada? nunca me acuerdo) que mantuve con uno de los grandes compañeros que se tienen cuando se es joven y se tiene la enorme fortuna de conocer de primera mano la vida universitaria complutense, y a los que uno jamás olvida aún cuando la vida profesional y personal, la desidia o el azar estipulan una lamentable pérdida de contacto directo y a veces indirecto.
De aquella época en concreto, puedo recordar que hubo unos meses-cursos en los que compartí momentos gloriosos con un grupo de atípicos y heterogéneos personajes, que probablemente solo compartían los deseos de complementar los inevitables rigores académicos con algún otro tipo de experiencias personales, amorosas, amistosas, culturales, deportivas e indefectiblemente lúdicas.
Describir a todos aquellos maravillosos seres me llevaría mucho tiempo, me quedaría muy corto en halagos, y especialmente en algún caso, las lágrimas asomarían fácilmente a mis ojos, y en el actual entorno, me prooduciría una situación embarazosa y que no tendría mucho interés en explicar.
Pero sí puedo decir que de aquella época algunos sobrevivimos de una forma más convencional, con mayores o menores éxitos, pero marcados por un camino de cierta ortodoxia, y otros prosiguieron su existencia de forma más atípica, pensándolo bien, en justa armonía con sus rasgos más característicos.
De entre todos ellos, posiblemente mi amigo P., haya sido el que ha obtenido un mejor reconocimiento profesional, en justa consonancia con sus habilidades intelectuales y esfuerzo, y seguramente injusta con su enorme valía como ser humano. A estas alturas, si hubiera un Ministerio De Las Buenas Personas, él no podría ser Ministro, porque es demasiado buena persona.
Aún así, mi amigo P., ha tenido un pasado, como todo bicho viviente, en el que siempre hay episodios que recordamos con cariño, aunque quizás no es imprescindible que nuestros hijos conozcan todos los detalles ((véase antoniadis9.blogspot.com "Las cosas que no les contaré a mis hijos (Y que si llegasen a averiguar, negaré hasta el fin de mis días))
Dentro de ese pasado, no excesivamente proceloso en lo que yo conozco, recuerdo con mucho cariño una conversación que mantuvimos acerca de la amistad entre hombre y mujer, en el que yo creo recordar (hay que hacerse cargo de las circunstancias), que defendía ¿cándidamente? no solo la posibilidad, sino la conveniencia de la misma.
Ambos estábamos de acuerdo en el fondo de la cuestión: "con las mujeres, lo más cerca posible. Si hay roce fantástico, y si hay cariño aún mejor, y si la cosa va a mas, pues a disfrutarlo" Los dos pensábamos fundamentalmente en la riqueza del pensamiento femenino, su sofisticación, la gran diferencia con nuestra simplicidad, su maldad innata,...es decir, los grandes rasgos de la personalidad de la mujer que tanto nos cautivan a los hombres. Puede que nos rondara algún pensamiento impuro, hasta los hombres más castos los han tenidos, y nosotros no creo que nos incluyéramos en esa categoría.
En lo que diferíamos era en la viabilidad de un concepto de amistad similar a los principios fundamentales de la amistad masculina: Lealtad por encima de apetencias o conveniencias, franqueza y sinceridad absoluta excepto en algunos temas que no abordábamos nunca, apoyo máximo al amigo haga lo que haga, en fin, esas cosas que las mujeres con cierta mezcla de envidia y desprecio reconocen en los hombres y no hallan en sus correligionarias de género.
Esa discusión acabó de forma abrupta y con reconocimiento expreso por mi parte de una abultada derrota dialéctica cuando P. pronunció la siguiente frase, casi textual " La amistad con las mujeres no puede ocurrir porque siempre existe el componente sexual latente"
Claro, tuve que admitir la derrota sin paliativos porque, con excepción hecha de algunos discursos de Marco Tulio Cicerón, ningún orador pudo decir verdad más indiscutible que esa.
Al final, debe ser cosa de las feromonas, de las adeninas o simplemente como dicen ellas, que estamos salidos, pero mi amigo P. tiene más razón que un santo. Siempre acabamos encontrando la manera de considerar algún tipo de atractivo o interés sexual en aquellas mujeres que nos rodean o nos interesan, aún cuando los mecanismos represivos sociales nos alejan de la cabeza la posibilidad de intentar cualquier tipo de acercamiento en ese sentido.
Y claro, siguiendo el argumento, se hace más cuesta arriba extender el concepto masculino de amistad a una portadora xy, cuando has pasado revista exhaustiva a sus ojos, a su pelo o a sus curvas, que a estas alturas, podrías dibujar a ciegas (los que sepan)
Hay sesudos intelectuales (varones) que tienen opiniones aparentemente distintas, como que dice "Entre un hombre y una mujer la amistad es tan sólo una pasarela que conduce al amor", no habla estrictamente de componente sexual latente ni explícito, pero al ser un autor francés, ya se da por descontado.
Más interesante y cercana es la opinión del recientemente fallecido "¿La amistad entre un hombre y una mujer? Sí, la entiendo, mientras no sea yo el amigo" Nos da una clara idea del reconocimiento de la propia impotencia del autor, bien para aplicar a una mujer los principios identitarios de la amistad masculina, bien para limitarla en términos asexuados.
Curiosamente, tanto en las conversaciones informales como en diferentes artículos y paginas de internet, es frecuente encontrar mujeres que no solo aceptan la idea de la amistad masculina, sino que la defienden con total naturalidad, como si no entendiesen la pregunta. En cambio es mucho menos frecuente , considerando la ausencia de rigor estadístico de esta afirmación, que los varones acepten este hecho con tal naturalidad.
Probablemente esta es una de esas discusiones eternas, en las que difícilmente se puede adoptar una posición inamovible o con presunción de veracidad. Sin duda uno de los factores más influyentes a la hora de fijar opiniones es la propia experiencia. Es decir, si yo tengo amigas con las que no se me ocurriría tener una relación más allá de lo que se podría considerar coloquialmente como amistad, en la que ni siquiera se me ha pasado por la cabeza el hecho de que pudieran o pudiesen tener atractivo físico, y de tenerlo, tampoco me ha rondado la idea de apreciarlo más de cerca, entonces la posición es clara y rotunda a favor. Si por el contrario no tienes amigas o las has tenido pero se ha interpuesto la cosa hormonal, te colocarás decidida y frontalmente en contra y abominaras de la mera existencia de la posibilidad y te horrorizarás de que alguien pueda siquiera pensarlo.
Si algún curioso o cotilla pretendiese conocer mi posición al respecto, ya puede esperar sentado cómodamente, puesto que no quiero, no puedo o no deseo hacerlo. Sí que puedo informar de que mis amigas, en el supuesto caso de que se las pueda llamar así y no haya que utilizar algún otro térmicno diferente, que ni lo se ni quiero saberlo, tienen todas un terrible atractivo físico e intelectual, básicamente por si alguna de ellas decide leer estas líneas. Vamos que están todas buenísimas, todas son listísimas y diría que son unos trozos de pan si no fuera porque alguna prefiere ser mala malísima (las chicas buenas van al cielo y las malas a todas partes) Y que, salvo que alguna de ellas se molestase por ello, (anticipadamente pido el perdón más humilde) no se me ha pasado por la cabeza en modo alguno la abominable idea de establecer la más mínima aproximación física salvo las meramente protocolarias.
Quizás la dificultad está en establecer que el término amistad puede ser interpretado de muchas formas. Fiajos que la propia RAE recoge todos estos posibles significados:
"Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato.
2. f. amancebamiento.
3. f. Merced, favor.
4. f. Afinidad, conexión entre cosas.
5. f. ant. Pacto amistoso entre dos o más personas.
6. f. ant. Deseo o gana de algo.
7. f. pl. Personas con las que se tiene amistad.
hacer las ~es dos o más personas.
1. loc. verb. coloq. p. us. Reconciliarse tras estar reñidas."
Es que si la propia RAE recoge entre los posibles significados de amistad el amancebamiento "Trato sexual habitual entre hombre y mujer no casados entre sí" , la confusión o divergencia de opiniones, no solamente está justificada, sino avalada por un organismo de reconocido prestigio internacional.
Y así, aquellos que piensan que la amistad entre hombre y mujer no existe, han encontrado un soporte científico para justificar su posición. Y cuando un posicionamiento dialéctico se apoya en una base científica, es difícil de rebatir.
Salvo cuando se trata de mujeres, claro está