viernes, 1 de agosto de 2014

La Duquesa

Aún cuando no está confirmada su existencia real, una de las obras más importantes de la literatura universal, La Divina Comedia, nos habla de una historia de amor entre su protagonista y autor, Dante Alighieri y su amada Beatriz, también conocida como Bice.
El nombre de Beatriz significa etimológicamente "bienaventurada", y bien podríamos catalogar así a una mujer que pasa a la historia como el objeto y protagonista central de la obra literaria del Renacimiento por excelencia.
Curiosamente, La Divina Comedia está dividida en tres partes: Infierno, Purgatorio y Paraíso. Cuando reflexionaba sobre el enfoque de este pequeño homenaje, una sonrisita irónica asomó por mi habitualmente inexpresivo rostro. Pensé que éste era el hilo conductor, porque la protagonista de estas líneas, otra Beatriz o Bice, no menos importante que la del siglo XIII, es perfectamente capaz de adentrarse y adentrarnos a cualquiera de esos tres sitios, con una agilidad y dinamismo sorprendentes.
Yo creo haberla visto en al menos dos de los tres estados, y me enorgullece poder decir sin tapujos que a los dos estados accedí invitado por ella. Acudió a mí buscando ayuda, apoyo y sinceridad y yo intenté dárselo. En el tercero de los estados no se si la he visto, pero de haber estado, nadie lo merece más que ella, y allí no me necesita.
A mitad del camino de la vida,                                    

en una selva oscura me encontraba                                         
porque mi ruta había extraviado.
(La Divina Comedia, Infierno, Canto 1)
Fue en aquellos momentos donde pude desenredar el laberinto de su mente, apreciar sus cualidades y admirar su entereza. Planeaba sobre el resto con un espeluznante control de emociones y expresiones. Mientras que los mortales a duras penas podíamos asumir nuestra impotencia, La Duquesa proyectaba seguridad e incluso indiferencia, como la de aquellos paladines que defendían a las damas medievales y se jugaban su vida con total desprecio de la misma. 

Mis mejores pensamientos fueron con ella, probablemente porque me los arrancaba absorbía o extraía para reforzar los suyos y mantener su posición dominante.

De aquel agua santísima volví
transformado como una planta nueva
con un nuevo follaje renovada,
puro y dispuesto a alzarme a las estrellas

(La Divina Comedia, Purgatorio)

Desde aquel momento, en el que todo pudo volver a la calma, reapareció la pequeña, la frágil y desvalida que solicita y obtiene la atención, el protagonismo y  la malcría.
Y así permaneció, transmitiendo más sombras que luces, hasta que el astro rey la acompañaba a cada instante, donde toda iniciativa triunfaba y donde su luz enfocaba el suelo a pisar.

No acierto a describir el paraíso, puesto que no la acompañé. De haber estado, deduzco que los vergeles, los oasis, las lagunas y los ríos, se ofrecieron a su paso, la acompañaron a destino y se plegaron a su fuerza interior.

Es lo que hacemos el resto, la observamos, la queremos y la tememos, porque está en otra dimensión, y cuando aterriza a nuestros pies, la levantamos, la protegemos y la envolvemos en nuestra humilde terrenalidad. Hasta que cambia de estado y se abre camino hasta reiniciar el vuelo, desde donde nos contempla con esa mezcla de suficiencia y bondad. Y solo los elegidos, los que la acompañamos al infierno y al purgatorio, seremos agraciados con su atención, su gentileza y su cariño.

Y los demás se lo pierden, ya puedo decirlo. Y serán castigados con su indiferencia o con su tristeza, pero nunca la podrán alcanzar.


En el cielo que más su luz recibe
estuve, y vi unas cosas que no puede
ni sabe repetir quien de allí baja;
 (La Divina Comedia, Purgatorio)

viernes, 25 de julio de 2014

La Terraza

El otro día leía en una entrevista, en un periódico o revista (o en la tele?) que no recuerdo, a una persona a la que tampoco recuerdo, decir que alguna de sus mejores ideas se le han aparecido cuando iba conduciendo.

A mí me pasa algo parecido: algunas de mis peores ideas se me han aparecido cuando iba conduciendo. Además de las obvias: acordarme de la familia del que instaló el semáforo ese que no absorbe nada, proponer limitar la edad para la conducción al intervalo entre los 35 y los 59, prohibir los Seat León por Real Decreto Ley y desterrar a sus propietarios, etc. Lo que a todos se nos ha ocurrido alguna vez.

Claro que luego llego a esta terraza, donde parece que el mundo se ha tomado un respiro e indulto a los conductores jóvenes e incluso a los mayores, si me pilla de buenas. Los del León siguen en el destierro.

Porque en esta terraza, donde las paredes han huido y la decoración es minimalista, observo la situación desde una perspectiva más elevada. No me refiero a los 1.038 metros sobre el nivel del mar a los que se supone que está, sino a la sensación de sosiego intrínseco que me invade cuando cruzo el umbral de la puerta.

No se trata de que los males del mundo desaparezcan y todo sea perfecto, sino que me enfrento a esa imperfección desde una perspectiva más serena. Más capaz o más resignado, no estoy seguro, pero en cualquier caso, mejor dispuesto.

He tratado de analizar de forma pormenorizada cuál puede ser el efecto terraza, cuál su justificación o influencia. Al fin y al cabo soy científico por formación y puede que por vocación. Y por tanto, he comenzado con la flora y la fauna, lo que los modernos y los niños llaman ecosistema y que yo seguiré llamando el pueblo.

En el microecosistema de mi casa, me encuentro rodeado de diferentes especies vegetales, por la sencilla razón de que estuve lento y no pude solar todo el patio. Ahora estoy resignado y le he encontrado cierta utilidad al jardincillo este.

Las liliánides me protegen de miradas indiscretas y evitan que el balón se escape a la casa del vecino, cuando olvido que llevo un tiempito sin pegarle al esférico en serio. Los rosales te acompañan mucho, y te hacen sentir vivo, especialmente cuando te acercas demasiado. El peral da buenos frutos que casi nunca me da tiempo a catar, porque los pajaritos del campo dan buena cuenta de ellos.

He tratado de buscar en vano alguna especie no identificada, con la esperanza y el temor de que pudiera ser una especie cannabica camuflada entre las inocentes macetas domésticas. Al menos explicaría la sensación de sosiego vital, que en ocasiones facilita enormemente el paso a fase REM.

En cuanto a la fauna, y considerando que el especimen más raro con diferencia, se encuentra aporreando el teclado, tampoco he encontrado explicación aparente. Las lagartijas acompañan, pero sin más. Y los gatos, perros, vacas suizas o de las otras, que no las distingo, no me parece que aporten mucho más.

Otra posible explicación podría estar en la marcada orientación sur que presenta. Me oculta la impresionante protección de la muralla granítica que parece abrazarnos a los pobres mortales que osamos invadir su espacio, pero cuya presencia tolera con magnánima superioridad. Por otro lado me protege del frío invernal y e resguarda de los arremolinados efluvios eólicos.

A la vista del pormenorizado análisis realizado, y sin encontrar explicación científica alternativa, me he rendido a la evidencia y no me queda más remedio que reconocer una influencia parapsicológica o para-psicológica, que me da no es lo mismo. Dado que la casa está construida en el paraje conocido como la era del Tío Polo, al que Dios tenga en su gloria, pero al que no recuerdo haber perjudicado conscientemente, me inclino a pensar (con las máximas reservas), que no es el espectro Polo el que me proporciona esa sensación de paz interior que suelo percibir. Básicamente porque los fantasmas están para incordiar, no para sosegar. De toda la vida.

Por tanto, solo me queda esperar y desear que este fenómeno inexplicable para la ciencia, se consolide, se mantenga y se amplíe si es preciso, que buena falta me hace.

Y vosotros, podéis venir a comprobarlo, siempre previa cita, de forma educada y ordenada y aportando convenientes ofrendas materiales, a ver si va a ser una de estas deidades caprichosas que prefieren un buen whiskey de malta a sacrificios alternativos (me da que sí)

sábado, 12 de julio de 2014

A la entrada del infierno/paraíso

Allí, donde la duda te atormenta y te arrastra hacia torrentes oscuros
en los que te ves reflejado y distorsionado, al albur de la luna llena
donde todos nos hallaremos en algún momento, debes estar seguro
allí me encuentro en soledad, y desorientado como un alma en pena

Allí, donde paso al frente puede ser cobardía, y retroceso, prudencia
cuando los recuerdos te guían o te extravían, según el momento
es tiempo de desnudarse, de exponerse y de hacer penitencia
asumiendo los errores, los fallos, las mentiras y los desencuentros

Allí, donde no habrá perdón, no lo busco porque no existe
en mi fuero interno sé que no lo merezco, no debo ni hablar de ello
he aprendido que aunque pudiera evitarlo, debo estar triste
es la forma en la que me flagelo , me condeno y pago mi yerro

Allí, donde las nubes dan paso al arco iris más luminoso y brillante
donde las zozobras de pensamiento, y de obra y de omisión
se enderezan y se corrigen mágicamente, y te impulsan adelante
hacia la estrella polar, sin dudas, sin miedos, con total convicción

Allí, donde demonios, remordimientos, y recuerdos, desaparecen
se diluyen, se difuminan y se transforman en esperanzas y refuerzos,
he comprendido que el capricho de la vida persiste y permanece
obviando aspiraciones, merecimientos, anhelos, y esfuerzos

Allí, donde comprendes que la travesía prevalece sobre el destino
mientras recibes alternativamente apoyos, zancadillas o indiferencia
puede que la solución al acertijo la descubras casi al final del camino
y es que nada está escrito, y la única alternativa es la supervivencia







martes, 17 de junio de 2014

El Profesional (Relato Corto)



Sobre el asfalto parecían haber desaparecido para siempre las huellas del invierno, aunque en algunas zonas, el brillo superficial del rocío mañanero permitía a nuestro amigo ver su rostro reflejado en el camino pisándolo constantemente, como un permanente recordatorio de su terrible existencia. Le pareció gracioso e irónico. Un personaje despreciable que merecía holgadamente ser aplastado hasta por sí mismo. Siempre tuvo la terrible honestidad de calificarse de una manera objetiva. Era un malvado, una persona temible en la que no anidaba el más mínimo sentimiento noble o generoso. El único dato positivo era que eso le permitía ser muy bueno en su trabajo. Mientras se dirigía hacia el siguiente encargo, no dejaba de pensar lo malvado que había llegado a ser; Una simple descripción. Era una persona terrible, de las peores.
En alguna ocasión se planteó la posibilidad de cambiar. Simplemente no ejercer constantemente esa maldad, quizás ante una persona o una situación, o un animalillo desvalido, o quién sabe. Pero nunca lo intentó en serio.
Lo más cerca que estuvo fue en aquella ocasión. Ya era un malvado adulto y se preparaba seriamente para la titulación definitiva. El asesinato. Hoy en día era su modus vivendi, como otros sirven copas y otros intermedian en seguros. En aquel entonces, aún buscaba un remoto pretexto, una cierta ética en su actuación.
Pudo hallarlo en la única persona con la que mantenía cierta relación de convivencia pacífica. Si hubiese podido amar a alguien, podría haber sido a ella. Su mirada parecía sufrir una completa metamorfosis. En su presencia, la terrible dureza de sus pupilas parecía adoptar cierta relajación. Y sus músculos parecían estar menos tensos. Podrían atisbarse los incisivos inferiores, menos carcelarios de lo habitual. No era una sonrisa.
El paso a primera división del crimen, tuvo que ver con ella. Vivía en la típica familia desestructurada; El padrastro o para ser más precisos, el acompañante de turno de la madre, tras una noche de juerga a la antigua usanza, decidió equivocarse de cama y aterrizar en la de la chiquilla. La aproximación pudo ser repelida por ésta, con la ayuda de una contundente raqueta de tenis. Al día siguiente, los ánimos se calmaron, y en la casa volvió a reinar la anarquía y el desastre, pero en los niveles cotidianos.
La muchacha cometió la torpeza de contárselo a nuestro amigo, que tomó la decisión de vengarla y de paso probarse a sí mismo en el noble arte del crimen.
A las dos semanas los periódicos reflejaban la terrible noticia de la violenta muerte de un honrado camarero a manos de un presunto atracador. El hecho de que el atracador mutilara los genitales externos, previo a las cuchilladas mortales, causó cierta extrañeza a los investigadores del caso.
Para confusión de nuestro amigo, la chiquilla no parecía muy contenta por la muerte de su “padrastro”. Probablemente esto les alejó, aunque él no podría olvidarla del todo, ya que ella provocó involuntariamente el desarrollo de una prometedora carrera profesional, y el cierre definitivo de cualquier posibilidad de recuperación a la estirpe humana.
Mientras preparaba el utillaje reglamentario, se preguntaba qué habría sido de ella. Solo recordaba vagamente su rostro, que presidían los enormes ojos turquesa.
Un trabajo rutinario. La víctima, una mujer. No es lo frecuente pero ocurre. Vida normal, dos hijos pequeños y trabajo administrativo. Los motivos no le importaban. Un trabajo más.
Pudo acceder sin dificultad a la terraza de la pequeña vivienda, forzando la cerradura, atravesando sigilosamente el pasillo. Una vez en el dormitorio, colocarse a la cabecera y hundir el cuchillo de izquierda a derecha, desde la mandíbula, atravesando la tráquea. Sin un ruido. Solo volvió la cabeza un segundo, para confirmar los resultados.
Le llamó la atención el color de los ojos inertes, de un azul turquesa que parecían serle familiares. Se encogió de hombros mientras se concentraba en evitar el suelo minado de muñecas, camiones y piezas de puzzle.

sábado, 7 de junio de 2014

Desde el rencor

Siendo plenamente consciente de las innumerables cualidades que posee el género femenino, debiera resultarme complicado que las actuaciones o pensamientos de las mujeres que me rodean, pudieran llegar a sorprenderme.
Pero, como suele decirse, la realidad supera a la ficción, y  afortunadamente puedo asegurar que las chicas no dejan nunca de asombrarme.
Esa capacidad de actuar de una forma inesperada, ese comentario demoledor, esa certera reflexión, y por encima de todo, esa habilidad extraordinaria para dañar y herir a todo aquel que a su criterio lo haya merecido, ya fuere hombre, autoridad, animal o colega de género (especialmente a éstas),  me resulta particularmente chocante, y profundamente admirable.
Ya decía Lorenzo Silva que nada como una mujer para insultar a otra, y siempre he pensado que es una afirmación particularmente acertada. Las mujeres disponen de ese punto de crueldad infinita para la crítica que jamás he podido percibir en otro varón, o al menos de una forma tan descarnada y feroz.
Estas reflexiones, que expongo casi de una forma sociológica, sin atreverme en ningún momento a barnizarlas con un sentido crítico, entre otras cosas porque otra de las capacidades extraordinarias de las mujeres es su determinación para la venganza, acuden a estas líneas por una simple y tranquila conversación con una extraordinaria persona que pertenece al grupo XX.
Lo curioso del caso es que el núcleo del diálogo se circunscribía a un recíproco solazamiento. Ambos estábamos muy contentos porque su escenario vital evolucionaba de una forma bastante satisfactoria en las últimas semanas, con los lógicos altibajos, pero coincidíamos en interpretarlo de forma bastante positiva, especialmente al hacer contraste con otros momentos, desgraciadamente aún recientes.
La posición de partida de este singular ejemplar del género femenino, que entre otras muchas cualidades emana bondad y generosidad por los cuatro costados, es que una de las razones por las que ahora afirma encontrarse en un buen momento, no es otra que haber encontrado la forma de olvidarse de un abominable individuo que contribuía a su infelicidad de una forma decisiva.
Eso último me pareció de una lógica aplastante, pero lo que me dejó ciertamente perplejo fue el análisis posterior: "no le odio, pero le guardo rencor. Aunque el rencor en realidad es un pensamiento positivo, porque le permite conocer de primera mano lo que se puede llegar a sufrir en esas ocasiones. Le vendrá muy bien"
Seguramente no lo he transcrito textualmente, pero ese mensaje fue el que me quedó indeleble en mi mente, por lo que solo puedo analizar eso. Quizá baila una coma arriba o abajo, pero el mensaje, era ese.
Nada más lejos de mi intención rebatir o discutir este posicionamiento. Me parece que aquel que le haya hecho sufrir merece todo eso y mucho más. En realidad lo que me llama la atención es la utilización de una palabra que normalmente empleamos en sentido negativo, y darle la vuelta como a una peonza, con el único fin de justificar unos sentimientos que probablemente ya estarían justificados.
He barajado la posibilidad de que en realidad ella tenga razón, y que la palabra "rencor" tenga una gran variedad de significados o apreciaciones, lo que apoyaría su tesis, por lo que he decidido investigar un poquito al respecto.
El Dimitrakos, quiero decir el diccionario de la RAE, dice que rencor es un resentimiento arraigado y tenaz. Y dice también que deriva del latín "rancor", que significa "ranciedad" . En italiano es rancore, que suena bastante más musical. También se traduce como "Sentimiento de hostilidad duradero y arraigado contra algo o alguien.
En  resumidas cuentas, que no he encontrado ese componente positivo y altruista al que se refiere esta maravillosa persona. Igual he buscado poco, pero a mí me da que me está tomando el pelo. es decir, que sabe perfectamente que son sentimientos inconfesables, pero los disfraza o suaviza con el photoshop femenino.
A mí me parece simplemente que las personas que son capaces de guardar rencor, tienen un potencial interesante, que pueden utilizar de formas diversas. Esa capacidad para mantener resentimiento te puede colocar en constante posicionamiento de alerta y evitar sufrimientos innecesarios. También puede identificar especímenes similares al que causó el primer daño y anticiparse a él.
Lo que me preocupa es la utilización sistemática o preventiva ante cualquier situación difusa o dudosa, porque eso podría dificultar la comunicación o interrelación de nuestro mundo con el de los que nos rodean.
Decía Aristóteles que "La virtud es un hábito de la voluntad consistente en un termino medio en relación con nosotros,...,determinado racionalmente por una regla ,..., por medio de la cual lo determinaría un hombre dotado de sabiduría práctica" Es decir, que en cuestión de moral, la razón es la que gana. 
Independientemente de la dificultad de precisar quién tiene sabiduría práctica o de encontrar un término medio, doy por supuesto, y a la vez me temo, que cuando Aristóteles habla de "hombre", debía referirse al ser humano en general, y no solo al género masculino.
Y digo me temo porque dudo que Aristóteles tuviera la suficiente costumbre de trato con las mujeres en la antigua Grecia. Si hubiese sido así, la mayor parte de su obra filosófica hubiese sido completamente diferente. Es imposible que hubiese podido abstraerse a la influencia del pensamiento femenino. Nadie puede. 
Y se hubiese encontrado con sorprendentes matices dentro de su concepto del raciocinio moral. Como por ejemplo, ciertos elementos de agresividad mucho más propios de los espartanos que de los filósofos atenienses. Que para una guerra, por ejemplo, sin duda serían muy útiles.
Y la vida, ¿no es una guerra constante? El mundo contra uno y uno contra el mundo. Y al final siempre ganan ellas.   

sábado, 31 de mayo de 2014

Reflexiones A Vuela Pluma

Dicen que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. Nunca había prestado excesiva atención a tan simple y conocido refrán o dicho o simplemente metáfora. Incluso podría confesar que siempre me ha parecido una chorrada. Probablemente porque he tropezado en la misma piedra una y otra vez, y no me considero un torpe cuadrúpedo. Si acaso un ingenuo.
En realidad, estos refranes o contundentes expresiones, en mi opinión no son más que una patética forma de extender en la sociedad lo que no es más que un simple punto de vista.
Y esto me lleva a pensar cuan sencillo es hacer este tipo de cosas en esta época. Puedes idear una frase contundente y sonora, y fabricar un eslogan que triunfe en las redes sociales, independientemente de que carezca de sentido, o de que sea abstracto, genérico, vacío o superficial
Me atrevo a proponer la idea de que en realidad la diferencia entre las fábulas y los tweets contundentes, es escasa o mínima. Así, a vuela pluma, que Esopo o Samaniego disponían de más de 140 caracteres. Pero en la intención de twiteros profesionales y fabulistas clásicos, está presente el espíritu moralizador. Sea de un pensamiento, un posicionamiento social o político o de una tendencia de estilo.
No hay ninguna duda que la opinión pública es el motor de nuestra sociedad, a pesar de lo que pudiera parecer. Las decisiones, las estrategias, las alianzas de aquellos que nos gobiernan están basadas en las encuestas, que se supone representan nuestro punto de vista, nuestra percepción de las cosas que hacen o dejan de hacer. Siendo así, considero un serio problema para nuestros gobernantes y para nosotros mismos, el hecho de que cualquier persona pueda transmitir cualquier idea o pensamiento, y éste pueda ser amplificado de forma viral e incontrolada. Es decir, si nuestros gobernantes actúan a merced de la opinión pública, lo que en mi opinión es evidente, y existe una herramienta sencilla, barata e incontrolada de crear opinión pública, ya pueden prepararse para tomar decisiones que probablemente les suponga un problema político, ético e incluso moral.
Por otro lado, tenemos la absoluta obligatoriedad de conservar la libertad de expresión como uno de los derechos más irrenunciables del ser humano. Me considero terriblemente beligerante a favor de su conservación en los términos actuales y probablemente su ampliación en casos concretos. Y este derecho, puede llegar a colisionar seriamente con la capacidad regulatoria o control del mismo.
Considerando que no podemos aspirar a elegir la mejor de las formas de gobierno posibles, lo que Sócrates llamaba el "gobierno de los mejores", por su imposibilidad de llevarlo a la práctica, y que debemos de lidiar con las imperfecciones del mejor de los modelos de gobiernos realizables, la democracia, mucho me temo que tendremos que acostumbrarnos a furibundos procesos de transformación en nuestra opinión pública y por tanto en nuestra gobernabilidad.
Teorizo que a nuestra Sociedad actual no vamos a poder reconocerla en un plazo de tiempo muy breve. La extraordinaria difusión en nuestras vidas de los medios virales de relación va a cambiarlo todo y va a remover los más firmes cimientos de nuestra sociedad. Y quiénes manejen esos medios, harán lo propio con nuestra sociedad.
¿Qué diferencia hay con respecto a épocas anteriores? Pues sin duda la velocidad. Y la capacidad de extensión del mensaje. Pensemos que el periódico tarda en salir 1 día, y que los programas de TV no son continúos, la mayoría de ellos. En cambio hoy en día, twitter es inmediato y tiene máxima difusión.
La presencia de estos nuevos medios de relación, podría inicialmente ahondar la brecha intergeneracional, debido a los diferentes niveles de acceso entre los colectivos de mayor edad y los más jóvenes. Probablemente sea algo temporal, porque los futuros abuelos ya estamos preparados para manejar las nuevas tecnologías con cierta solvencia, pero me atrevo a asegurar que los mensajes socio-políticos llegarán a los jóvenes, y probablemente conseguirán un cambio de percepción y de tendencia de éstos, en relación a los conceptos sociales y políticos vigentes.
Personalmente, y dado que hasta la fecha no se ha demostrado que existan mejores resultados sociopolíticos con el sistema actual, tengo una cierta disposición favorable a los cambios que nos esperan a la vuelta de la esquina. Pero confieso que me preocupa seriamente la difusión de determinadas ideas y valores. Lo siento, yo no opino que todas las ideas sean respetables. Coincido con Aurelio Arteta. Lo que es cierto es que existe el derecho de expresarlas, por muy profundamente equivocadas que estén. Pero eso no le otorga automáticamente el grado de respetabilidad.
Contrasta significativamente lo anteriormente expuesto con la expresión de ideas propias u originales en un libro. Si alguien pretende explicar sus opiniones en un libro, necesita pasar por una serie de filtros, que si bien no garantizan la aceptabilidad automática de las ideas expuestas, nos ofrece una cierta garantía de su sostenimiento intelectual. se supone que lo han visto editores, directores editoriales, correctores de texto, etc. En cambio en el tweet solo existe un filtro, el de los 140 caracteres. Eso solo te garantiza una extraordinaria capacidad de síntesis, en el mejor de los casos, y una gran facilidad para el olvido, en caso contrario.
Para apoyar todo lo expuesto, recuerdo una anécdota que me ocurrió con el Profesor de Marketing de un Master que cursé en el año 2000. Se trataba de discutir el proceso correcto para el lanzamiento de un nuevo producto. La tesis del que suscribe partía desde el Departamento de fabricación, que calcularía la viabilidad técnica del producto y sus costes de fabricación, para posteriormente proponer su precio de venta y que el Dpto de Marketing y Ventas hiciesen el trabajo de distribución. Mi profesor de Marketing me dijo algo que nunca olvidaré: Que el responsable de Marketing decidía cuanto se iba a vender y por lo tanto, el proceso debería arrancar desde allí. Le pregunté, con cierta sorna, si el consumidor no pintaba nada en esa historia, y él me dijo que no demasiado, si se invertía la cantidad adecuada en publicidad.
Esta anécdota me enseñó que la capacidad del consumidor o del ciudadano para discriminar o elegir, probablemente no sea tanta, si enfrente tenemos el suficiente potencial económico. En estos momentos se me ocurre que aunque eso pueda ser cierto, quizás hay más posibilidades para un David armado con una honda (redes sociales) frente al todopoderoso Goliath (el poder tradicional)
Lo que de verdad me cabrea es que aquellas ideas más moderadas, sensatas y viables, siempre sucumben ante el poder e influencia de la publicidad masiva, llámese internet, redes sociales o las tradicionales técnicas Goebbelianas
Once_principios_de_la_propaganda.htm
Puede ser porque los más moderados sean moderados hasta para decidirse o porque las ideas moderadas nunca podrán competir con las más radicales en marketing viral, el caso es que parecemos condenados a decidir entre establishment o radicalización, sin que parezca existir una alternativa viable intermedia.
Ante esa perspectiva, y descartando la abstención por el lógico respeto a la democracia, al ciudadano de a pie le han puesto entre la espada y la pared.
Yo quiero volver a los libros, donde suelo encontrar las respuestas a mis dudas metafísicas, y no me planteo en ningún caso prestar mayor atención a los tweets o a las convocatorias masivas. Llamadme antiguo que puedo serlo, pero borrar un libro es difícil, y no se puede poner la excusa de que te han hackeado la cuenta.

domingo, 18 de mayo de 2014

A la ribera del río

Te acercas y me preguntas dónde el río se civiliza
para contemplarlo al eco de los pasos de tu tristeza
En la llanura, en la montaña, en sus laderas

podrás hallar el sosiego que la pena minimiza

Y en tu solitaria condición me confías la verdad
que en realidad consuelo no esperas, el duelo es infinito
aunque en ciertas situaciones, al albur del atarceder
tu ánimo podría mejorar, visto con generosa bondad

Mira, hace unos días, analizando mi tristeza, concluí
que la profundidad de la culpa es lo que más me apena,
al no poder traspasar a otros la responsabilidad
de lo que sucedió, y ahora llegó el momento de sufrir

Intento disculparte y me interrumpes, descuida soy consciente
de todo lo que hice y mucho más, que lo que omití,
vendrá conmigo hasta el ocaso, como un indeleble estigma
que eliminar no es posible, ya que en tu alma está permanente

Aceptar tanta culpa solo es posible si el daño es proporcional
me es imposible -le digo-  creer que en tu ánimo pueda haber
producir tanto mal, no se podría creer en criatura tan dulce,
solo podría explicarse de haber ocurrido algo accidental

Agradezco la benevolencia y en lo más profundo de mi esencia
no dejo de agradecerte asaz tolerancia, de seguro inmerecida,
y que no saldría de tus labios de conocer todas las causas
que precipitaron la venta de mi alma y la difícil indulgencia

Bien podría decirte que fue todo por amor, y con eso qué diría
quizá en otras épocas, donde pudiese parecer suficiente;
lástima, no es el caso, en nuestros tiempos eso poco significa
ya que cualquier banalidad predomina, sobre amor y alegría

Mi único consuelo es la bondad de mis intenciones
solo pretendía liberar de mis influjos a una buena persona
cuyo terrible pecado fue enamorarse de quien no debía
de quien no le quería, o simplemente tenía otras ambiciones

No lo pudo superar y por eso aquí me hallas, por las riberas
de este río, que nació como un  torrente y murió humildemente
diluido en las turbias aguas de este canal poderoso, cuyo trayecto
encontrará, como en la vida, rectas, meandros y barreras

Quizás el delito no me lleve presa, pero mi yo, mi alma y espíritu
se hallarán en permanente penitencia, con capas moradas
bajo las telas, así es como nos sentimos, viviremos y penaremos,
y entretanto recorreremos el río con pena y con ímpetu

Ante esas confesiones, donde hablas casi de penas capitales
solo encuentro en tus acciones, la férrea motivación
de los designios del corazón, que por su capricho unas veces
nos transforma en seres perversos y en otras, angelicales

Por mi parte, quién soy yo para juzgarte, ni soy ofendido
ni te creo ofensora, quizás una víctima, quizás una estatua.
En esta ribera yo encuentro la calma, pues la necesito,
y aquí me hallarás en esos días donde se necesita un amigo.