sábado, 26 de abril de 2014

De las siete artes

Elegiría la música, por su versatilidad y sencillez. Permite reflexionar sobre la existencia. Como la Primavera de Vivaldi. Siempre lo he considerado una de las mejores alegorías de la vida. El suave sonido de los violines armónico y simultáneo correspondería a la mejor etapa de la vida, entre el nacimiento y la pubertad, donde todo es amable y feliz, las flores crecen y su colorido nos rodea . 

A lo mejor idealizo a la música por mi personal incompetencia en ese arte, y la consecuente envidia hacia quien es capaz de hacerme soñar y completar mi día a día con las pequeñas piezas del puzzle que me faltan. Si necesito una porción irregular de entusiasmo, recurro a Wagner, y cabalgar hacia la victoria a lomos de las Walkirias. Si preciso algo más etéreo y estelar, me acerco a Strauss y junto a Nietszche, hablamos con Zaratustra. Si las lágrimas deben abrirse paso en mis mejillas, el Allegreto de Brahms es absolutamente paradójico.
Y si no basta con el sonido y se busca una mayor seriedad y oficialización, solo hay que fijarse en la partitura. Los símbolos que rellenan el pentagrama aportan más rigor científico y formalidad que mil ecuaciones diferenciales.

sábado, 12 de abril de 2014

Mitos y Realidades: La malvada cafeína

Aunque no pretendo adjudicarme el papel de justiciero histórico-técnico, ni convertirme en el referente moral de mi entorno micro-social, puedo admitir que me toca las pelotas escuchar afirmaciones carentes de todo rigor científico o sociológico, en relación con algunos temas que son completamente nucleares en mi vida.
Es decir, que puedo permanecer callado o debatir a medio gas cuando el objeto de la discusión corresponde a áreas de conocimiento en las que no estoy muy interesado, o en las que simplemente estoy mejor preparado que mi interlocutor o interlocutores; Salvo que se pongan muy pesados, en cuyo caso me veo en la obligación de exponer mis mejores argumentos con una sólida y presocrática exposición; Salvo que se pongan aún más pesados, en cuyo caso, suelo recurrir a Mariano José de Larra, inspirador máximo de cualquiera que quiera comportarse de un modo ligeramente sarcástico.
Más o menos puedo tolerar con cierto estoicismo discusiones políticas, históricas, futbolísticas (casi siempre), e incluso musicales (siempre que mi interlocutor acepte de entrada que fuera de los 70-80-90, cualquier fruto musical es completamente abominable porque si no, tenemos lío) En el caso de no estar muy versado en la materia, lo que me ocurre con mucha mayor frecuencia de lo que me gustaría admitir, intento salir del paso como buenamente puedo y bucear en las modernas enciclopedias, para que no me vuelva a ocurrir.
En el caso de discusiones médicas o paramédicas, desgraciadamente aparece mi formación científico-humanista y tiendo a pasarlo muy mal cuando en mi presencia se realizan aseveraciones pseudo-médicas, presuntamente procedentes del consejo de un nutricionista, fisioterapeuta, esteticista, y que en realidad provienen del cuñado de un quiromasajista diplomado en el Centro de Terapias Alternativas Dr. Von Trapp, o algo similar. Ya se que los Von Trapp son los de Sonrisas y Lágrimas, es que eso es justamente lo que me causa.
Suele ocurrirme cuando algún ilustrado de los que uno tiene la ineludible penitencia de tratar,  comienza a emitir juicios valorativos sobre la presunta influencia negativa de la cafeína. Se trata de que algún indocumentado mencione tangencialmente algún absurdo efecto perjudicial de la cafeína y comienzo a notar una progresiva dilatación de la vena yugular izquierda (es curioso que la derecha se queda tan tranquila. Debe ser lo de los hemisferios dominantes o que no tengo lado izquierdo. Porque mano izquierda seguro que no)
Algún ejemplo:
  • ¿Vamos a tomar un café? 
    • Nooo, yo no tomo café, porque entonces no duermo. ¡Jodío vago, si son las 10 de la mañana¡. ¿Qué pasa, tu siesta empieza a las 11?
    • Nooo, yo prefiero una infusión. ¿Como que una infusión? O sea que te da lo mismo un té verde que una valeriana? Eres como los americanos que piden una soda, que incluye desde una lata de Casera hasta una Coca Cola Zero?
    • Nooo, ya no tomo café, porque me produce ardor de estómago. Pero so idiota, si llevas tomando almax desde que te conozco, y nunca te he visto tomar más de un manchado al día y por compromiso
    • Nooo, prefiero un descafeinado. Hombre esto es más disculpable, porque implícitamente reconoce que le gusta el café y algún aguafiestas, sanitario, parasanitario o esposa le ha dicho que no debe tomarlo. Bastante tiene el pobre como para meterse con él
    • Nooo, el café sube la tensión. So ignorante, la Hipertensión Arterial Esencial es la causa del 95% de los casos de Hipertensión Arterial y los médicos no tenemos ni puñetera idea de porqué se produce. Si tú tienes una Tensión Sistólica de 110 y tomas un café, el efecto hipertensor es momentáneo y a lo mejor hace que te suba a 120. Pues así a lo mejor le pones un poco de sangre y me terminas de una vez el informe que te pedí hace 2 semanas
    • Nooo, el café produce cáncer de páncreas. Supongo que te refieres a que el primo de un cuñado de tu novia tuvo cáncer de páncreas y además tomaba un cafelito después de comer. Si supiera qué produce el cáncer de páncreas tendría una consulta en la Avenida Foix, con sucursales en Oxford Street y en la 5ª Avenida, en vez de tenerla en Francos Rodríguez esquina a Federico Rubio (Metro Francos Rodríguez, valga la cuña publicitaria), con sucursal en Las Tablas
  • Doctor, llevo unas semanas que duermo fatal. Debería dejar el café?
    •  Señora, vd. no toma café. Lo que toma es un tazón de leche entera con 12 galletas maría trituradas en porciones prácticamente simétricas a la que le ha acercado vd. unas nanopartículas del bote de nescafé.
    • En efecto, debe dejar el café de forma radical, y así, cuando vuelva a venir a mi consulta y le explique por enésima vez que vd. no duerme porque decide ponerse a jugar al padel a las 10 de la noche con otros 3 idiotas, por lo que la adrenalina del partido, aderezada por 3 botes de red bull, es perfectamente posible que tenga alguna influencia en su ritmo sueño-vigilia. Dedíquese a lo que un soltero de 30 años debe dedicarse todas las noches que le dejen, por su bien y por el de la sociedad en su conjunto, y deje de quemar a lo tonto la tarjeta de SANITAS pagada por la empresa
    • Quizá sería mejor que dejaras los after work
    • En su caso, considerando que es un diabético mal controlado, tiene un sobrepeso de 30 kg., le han dado 3 infartos y fu ma 2 paquetes diarios, mientras que se toma los whiskys, en realidad puede vd. tomar el cafe que le de la gana, porque el resultado no creo que varíe
 La realidad al respecto es que como casi siempre, el sentido común dicta que el consumo de cafeína en niveles moderados, entendiendo como tales 4-5 tazas de café por día y 5 unidades de 250 ml.  de bebidas gaseosas cafeinadas o té se consideran una cantidad moderada o promedio de cafeína para la mayoría de las personas. De hecho, un muy reciente estudio destaca el efecto protector de la cafeína sobre la producción de la proteínas involucradas en la Enf. de Alzheimer.
Esto último me tranquiliza bastante. No porque empiece a sufrir los síntomas de la enfermedad, sino porque mi consumo diario se acerca bastante a niveles muy protectores. 
Como además me aproximo peligrosamente a las franjas etarias donde suele diagnosticarse, pues a más a más.

martes, 8 de abril de 2014

Sufriendo en soledad


Sufriendo en soledad
“¡La felicidad! No existe palabra…”menos lógica y más filosófica. Objetivo a alcanzar y fenómeno a explicar. Nos compromete y nos angustia ¿Soy Feliz? ¿Y cómo voy a saberlo? Es feliz el que padece, el que piensa y el que ama. Porque vive y porque siente. Pues si es así, soy feliz y no lo soy, y no lo seré o no lo fui ¿Y cómo voy a saberlo?
Creo que debo serlo, puesto que percibo la amistad, y el amor filial, y el otro. Y sufro, pero no siempre. Cuando me dejas indefenso ante el mundo. Sin ti. Sin ellos. En soledad.

lunes, 7 de abril de 2014

La Utopía De Vivir


La felicidad! No existe palabra que se iguale. Salud y suerte, emoción y gozo, vivir y amar. Se ubica en el arcoiris, en lontananza, en Finisterre, en Eldorado, en Xanadú. Tan próxima y tan lejana. Es viaje sin fin y sin retorno; es trayecto, no destino. Pero la ansiamos.
Nada hay tan distinto y tan cercano. Está en marzo florido y en otoño caduco. En la sabiduría del anciano y en la estridente risa del niño. En nosotros, incluso en el peor de los momentos, cuando nos sentimos amados. Porque no entendemos, porque no somos dignos. Ni de felicidad ni de vida. Y seguimos. 

domingo, 9 de marzo de 2014

El Vagón Restaurante

Una de las cosas que nos ha ido enseñando esta maldita crisis, es que ya no puedes fiarte ni de aquellas personas o instituciones públicas y privadas que hasta entonces suponían una referencia inmutable en el devenir de los tiempos.
A Repsol le ha hecho una importante avería en su cuenta de resultados una gobernante ignorante y mediocre, cuyo único mérito es haberse casado con un ex-presidente, igual de incompetente e inútil. El Corte Inglés baja el volumen de ventas y necesita deshacerse de la división financiera. Las Agencias de Rating están siendo completamente manipuladas por los grandes especuladores mundiales. El Barça pierde con el Valladolid en liga. ¿Qué nos queda? Pues Mercadona, Zara, Nadal y pare vd. de contar. Yo contaba con la RENFE y sobre todo con el AVE. Hasta ayer.
Tras un mini fin de semana en Marbella, que quede claro que en misión oficial, nada de sol, playa y pescaito, sino mucho curro, cena en McDonald y muchas visitas a Leroy Merlin, conseguí cuadrar la agenda de bricolaje y ocupaciones varias para volver a casa en el AVE de las 17:00h., o mejor dicho, con el que debiera haber salido a las 17:00 h.
Por una vez había conseguido entregar el coche de alquiler, pasar el control, y llegar a mi asiento con un amplio margen de tiempo, casi 3 minutos. En otras ocasiones voy justo de tiempo. Y me hallaba solazándome con mi extraordinaria oportunidad y dotes de planificación cuando observé que a las 17:02 seguíamos en la estación y no se habían cerrado las puertas. Mira que si llegamos unos minutos tarde y estos chicos de RENFE me convidan a AVE. Nunca me había ocurrido, pero todo puede pasar.
En cualquier caso, y dado que no había podido comer, me dirigí al Vagón Restaurante para tomar algo y leer el periódico. Llevaba unos minutos cuando empecé a escuchar algo al respecto de un incendio en las vías del tren y no se que de un traslado en autobus a viajeros de algún AVE anterior. Yo pensé que serían relatos antiguos o en cualquier caso ajenos a nuestro viaje, y me concentré en el sandwich y EL Mundo, por este orden.
Llevábamos un rato cuando me percaté que seguíamos parados y seguían las puertas abiertas. Salí al andén a ver qué pasaba y el personal de RENFE me explicó lo del incendio en las vías. ¿Cuando creen que podremos salir? No lo sabemos, solo tenemos esa información.
Decidí volver a mi asiento, donde mi vecino de plaza se encontraba completamente concentrado en su iphone, y los vecinos de la derecha, pareja andaluza con niña, estaban algo más agitados, tanto por la niña como por la incertidumbre de la partida. Varios asientos más atrás, un grupo de chicos y chicas de 25-30 años comentaban en voz alta pero respetuosa los avatares de algún tipo de actuación que habían llevado a cabo los últimos días.
La chica de la pareja andaluza, comenzó a comentar en alto, dirigiéndose a todos sus vecinos de plaza, la situación de confusión a la que estábamos siendo sometidos, y muy a diferencia de lo que esperaba, lo hizo con el noble fin de establecer una conversación con aquellos/as pasajeros/as de su vagón, que la siguieran en los comentarios en alto.
Yo me limité a explicar lo que me habían contado, pero ella siguió buscando (y encontrando) conversación entre el resto de los pasajeros. Al fondo del vagón, los chavales comenzaban a elevar el volumen de los comentarios y a incrementar la densidad de risas y carcajadas por metro cuadrado de vagón.
En las interminables 2 horitas que estuvimos parados en la estación, hubo pasajeros que decidieron bajarse e irse a casa, bajarse e irse en avión o coche, o simplemente bajarse. Pero ninguno de ellos utilizó una palabra más alta que otra. Se levantaron del asiento, cogieron sus maletas y listo.
Los chavales hicieron lo propio, pero en dirección al vagón restaurante. Se levantaros, dejaron claro a la concurrencia cuál era su destino, y los que quedábamos allí seguimos en lo nuestro, aburrirnos. Se estableció una corriente informativa amateur, en la que uno comentaba las novedades que iba sabiendo de nuestro retraso (fundamentalmente que no había ninguna), y otros se dedicaban a cantar los minutos que quedaban para el final del partido del Barça, en el que iba perdiendo 1-0;
A los pocos minutos, la mujer andaluza de la pareja andaluza, informó con riqueza tipográfica (a voz en grito), que los chavales habían montado una juerga en el vagón restaurante, lo que animó a una cuarentona rubia, su acompañante y 2 ó 3 chavales jóvenes a visitarlo.
Yo me acerqué a los pocos minutos, sin fortuna. No logré divisar la barra porque la tapaban un número considerable de viajeros. Volví a mi asiento, a seguir esperando noticias, bien de nuestra partida, bien de la derrota culé.
Un rato después, tras haber agotado mis recursos de entretenimiento, y sin ganas de empezar un libro nuevo de un policía danés o finés o abulense, que ni siquiera lo se, intenté de nuevo acudir al vagón restaurante, o vagón espectáculo, casi mejor dicho. No conseguí mejorar la aproximación anterior, y volví al asiento.
A los pocos minutos, un contundente y preciso mensaje nos informaba de las novedades: " Les informamos que saldremos a las 19:00 ma o meno", entiéndase con un  cerrado acento malagueño. Pocos segundos después creo que intentó repetir el mismo mensaje en inglés, desconozco la traducción al inglés del adverbio de tiempo "ma o meno" ¿close to? ¿more or less? ¿about?
Afortunadamente, poco después anunció que el tren iba a lleva a cabo "maniobra de acople" y pedía a los señores viajeros que "suban o bajen del tren", lo cual consiguió definitivamente relajar el ambiente del vagón, y que hasta mi vecino de asiento dejara el iphone para soltar una carcajada que consiguió ser imitada por todos los que allí estábamos secuestrados por la maniobra "de acople" Eché de menos la versión en inglés, y de esa no voy a proponer traducción simultánea por razones obvias.
Una vez iniciada la partida, a las 19:00, ma o meno, intenté volver al vagón restaurante, completamente decidido a uutilizar las tácticas aprendidas en los campos de la Regional Madrileña, aunque no fue necesario. Conseguí pedir desde media distancia y recibir la comanda. Enganché un periódico y me abalancé hacia un trocito de barra desierto, tras colocar en la papelera un considerable número de latas de cruzcampo.
A mi espalda, el trovador improvisado, sentado en la barra del vagón restaurante, armado de guitarra española, tocando y cantando éxitos del pop español, con cierta variedad y buen gusto. No diría yo que ganase ningún premio, pero estoy convencido que no conocía el concepto miedo escénico, y mucho menos el "sentido del ridículo" a sus pies, en el sentido literal de la palabra, un heterogéneo auditorio compuesto por los amigos y amigas del trovador, 3 enfermeras, 1 médico, 4 ó 5 cuarentones armados de lo que parecía ser gin-tonic y un par de cuarentonas que insistían a los chavales más jóvenes para que las tutearan. Y seguramente lo harían. 














Mi posición en la barra, justamente a la espalda del train-party, me permitía recibir los acordes musicales, las conversaciones de los del gin tonic y su ranking de las chavalitas presentes, y la impagable conversación entre una de las cuarentonas y un chavalito de unos 30, que sospecho no sabía donde se estaba "acoplando"
Yo me encontraba muy agusto, escuchando la música y tomando un refresco, hasta que la fiesta comenzó a degenerar. Comenzaron los brindis "graciosos", la exaltación de la amistad eterna, y todo se vino abajo al compás de una versión acústica de "Paquito El Chocolatero"
Reconozco que se me pasó por la cabeza contraatacar con Daryl Hall& John Oates, pero eran demasiados y opté por la retirada táctica. La cuarentona ya había obtenido el teléfono del treinañero y los del Gin Tonic no iniciaro
n maniobra de aproximación a las chavalitas, por lo que el espectáculo tocaba a su fin.
Reconozco que mi acusado sentido del ridículo impidió que me implicara un poco más en el festejo, pero no dejo de agradecerles tanto a ellos como a los funcionarios de RENFE y su particular versión del idioma de Cervantes (y el de Shakespeare), que me hicieran pasar un rato distendido en el seno de lo que podría haber sido un trayecto completamente insoportable. El tren tardó lo mismo, pero se me hizo más llevadero.
En vez de esas películas infumables que nos colocan en el AVE, deberían plantearse hacer un pasacalles improvisado como el de ayer. Alguno repetiría.

sábado, 22 de febrero de 2014

El proceso creador

  • «Hay tres cosas que cada persona debería hacer durante su vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro».(José Martí, Político, Filósofo y Poeta cubano, 1853-1895)

Como algunos habéis podido saber, me encuentro entretenido desde hace algunos meses en una ocupación apasionante, que está poniendo a prueba mi paciencia y mi constancia: escribir una novela.
Considerando que lo de los hijos lo tengo cumplido por partida doble y repetida, y que la probabilidad de que una semilla, esqueje o raíz que sea plantada por mis inútiles manazas está claramente destinada al fracaso, he intentado enfocar mis esfuerzos por el asunto literario, en la esperanza de que en el futuro aparezca alguna novedosa especie vegetal transgénica o similar, que pueda sobrevivirme.
Claro está que éste ingente esfuerzo que estoy realizando, debía haber finalizado de forma abrupta y definitiva, si aquellos que dicen llamarse mis amigos me lo hubiesen impedido en el momento oportuno, que bien hubiese podido ser en el momento de transmitirles mis intenciones literarias (el mejor momento sin duda), o al menos cuando les envié el primer capítulo, para evitar que siguiese adelante con ese loco proyecto.
En cambio, estas perversas personas no solo han consentido, sino que me han  animado e impulsado con las más zalameras críticas que uno pueda imaginar, sin duda con el sórdido propósito de hacerme creer que podía hacerlo bien y cuando terminase el manuscrito, encontrarme con la más sincera y cruda realidad.
Lo peor de todo es que éstos canallas no solo me han animado a la entrega del 1º capítulo, sino que persisten en su maquiavélico plan, recibiendo con supuesto alborozo cada una de las páginas que les envío con el noble propósito de que sean debidamente destrozadas y así liberarme de este amargo cáliz.
No dejo de reconocer que los tíos ( y féminas, que también hay y que son las más retorcidas, como suele suceder), son muy ingeniosos y encuentran los motivos de alabanza más peculiares que uno pueda imaginar. Unos hablan de la identificación con la época en la que supuestamente se desarrolla la intriga, otros de la riqueza del vocabulario (y destacan que la prosa no resulta pedante, supongo que en contraste al resto de mis escritos, nótese la sutileza del supuesto elogio.Incluso algunos dicen que se lee fácilmente y que se espera con ansiedad la siguiente entrega.
Afortunadamente, toda esta cohorte de falsas amistades, ha sido debidamente contrastada con observadores verdaderamente imparciales, que han actuado sin malicia ni rencor hacia mis escritos, aplicando una enorme dosis de sentido común, y reaccionando como uno hubiese esperado de las personas que le quieren de verdad. Es decir, con una notable y amable indiferencia, e incorporándose nuevamente a la partida de la Play. Con elegancia y contundencia.
Si todas las posiciones hubiesen sido así de neutrales y objetivas, me encontraría encuadrado en una posición notablemente más cómoda y sensata, como por ejemplo la adquisición de unos pequeños tiestos de estos que te permiten sembrar perejil, albahaca o especies de similar fertilidad. Ya se que no se pueden considerar árboles sensu estrictu, pero tampoco lo que estaba escribiendo se debiera considerar una novela, y a los efectos del pensamiento de José Martí que encabeza este escrito, fijo que da lo mismo.
Con el fin de poder estar completamente seguro de que debía abandonar ipso facto el proyecto literario al que vengo refiriéndome, he vencido la tentación de leer alguna de las novelas que venían anunciadas como novedades del mes en mi librería preferida, y me he dedicado a releer las obras completas de Raymond Chandler.
Como era de esperar, el repaso a estas obras me ha colocado en mi sitio, y me ha confirmado que debo dedicarme a cualquier otra cosa que no sea la literatura, al menos de misterio, policíaca, de intriga o serie negra. Por si acaso he releído a Henning Mankell, lo cual ha confirmado todo lo anterior, y ha añadido de paso que tampoco debo escribir sobre el género costumbrista o sociológico, porque nadie puede hacerlo mejor que él (y encima con una trama policíaca de lo más sólida. Por aquello de que igual pudiera apoyarme en mi irónico sentido del humor para escribir unas letrillas, una somera revisión de las obras de Petros Márkaris, padre del mejor y más divertido Comisario de la literatura policíaca mundial, Costas Jaritos, me obligan a cuestionármelo seriamente. Como no estaba suficientemente seguro, me convencí a mi mismo que igual podría crear un personaje como Jaritos, pero ni en cuatro vidas podría idear a un secundario como Adrianí, la esposa del Comisario. Impensable.
Mi parte femenina, si es que la tengo, me ha dejado absolutamente claro que lo de escribir, casi mejor olvidarlo, y en su extrema generosidad, me permite que siga torturándoos con mi blog. Ha sido verdaderamente contundente, y como siempre me ha convencido y le he manifestado mi absoluta disposición a seguir sus instrucciones. Imagino, que como siempre, no me habrá creído del todo.
Y hace muy bien, porque mi parte masculina, que ahí no tengo grandes dudas de su existencia, es un incómodo rival, que ataca con todas aquellas armas que supongo estarían incluídas en la caja de Pandora, tales como la soberbia, la egolatría, el egoísmo y algunos otros pecados capitales que igual no es preciso recordar.
Y como siempre, la Pandora ésta, se hace con los mandos y me arrastra hacia ese mundo pagano de autobombo, autocomplacencia y autoconvencimiento, en el que me perdono a mí mismo, y me engaño diciendo que después de todo no le hago daño a nadie, y que si hay gente que dice que le gusta lo que escribo, o dicen la verdad, en cuyo caso solo tienen un problema de conocimientos literarios, con el que perfectamente se puede convivir, o son una panda de cabrones, en cuyo caso esperaré a que se pongan malitos para prescribirles un Benzetacil, o un Nolotil en el culo para los alérgicos a la Penicilina.
Y en este debate, que ya he terminado el capítulo 6º, y eso es una mala noticia, porque aunque estoy empezando, ya no estoy en el principio, y conociéndome como me conozco, me da que a este paso voy y la acabo. No se si será en este lustro o en el próximo, pero seguro que será antes que las planticas.

domingo, 26 de enero de 2014

La convalecencia

1. intr. Recobrar las fuerzas perdidas por enfermedad.

2. intr. Dicho de una persona o de una colectividad: Salir del estado de postración o peligro en que se encuentran.


Prometo que mi intención inicial no era sino amenizar en la medida de lo posible, el periodo de convalecencia por el que pasa mi amiga Cris, en la modesta medida que las limitadas habilidades literarias del que suscribe pueda llevar a hacerlo.

Como siempre suelo hacer, busco el título de la entrada del blog, y realizo una pequeña consulta en el Google y en el diccionario de la RAE, que normalmente suelen aportarme algo de luz para enfocar el escrito.

Y resulta que leo la definición y como siempre observo alguna acepción diferente a la que me esperaba. En este caso resulta que lo que yo siempre entendía que estar convaleciente es estar malito, pues que resulta que no. Estar convaleciente es haber estado malito pero curado. 

Vuelvo a revisar el asunto y confirmo por otras fuentes que estar convaleciente es el estado que va desde que te curas la enfermedad hasta que te recuperas del todo. 

O sea que en adelante, tendremos que precisar un poco más. ¿Cómo te encuentras?, pues estoy convaleciente. Ah. Entonces ya no estás enfermo? Bueno, pues no sé , yo me encuentro hecho unos zorros. Ya, pero curado? Me duele la cabeza, cuando me levanto me mareo, y no soy capaz de ir al baño sin apoyarme en las paredes. Umm. Pues no tengo claro si estás malito o convaleciente.

Entonces, si la sintomatología puede encuadrarse en la enfermedad, el paciente está claramente malito. Y si no lo está, entonces está convaleciente.

Hombre, si le pregunto a Cris, ya se lo que me va a decir. Que le importa un bledo si está enferma o convaleciente, pero que está hasta las narices. 

Claro, pero eso no soluciona el problema. Si está enferma habrá que medicarla (u operarla, si es menester) y si está convaleciente habrá que mimarla. Es que no es lo mismo.

El caso es que a este humilde escriba le han fastidiado del todo. No es lo mismo escribir a un enfermo que a un convaleciente. A un enfermo para que le vas a escribir si el pobre no puede leer. En cambio a un convaleciente se supone que a lo mejor puede estar en condiciones. 

También podría esperar a su restablecimiento completo, en cuyo caso no habría dudas de si está enferma o convaleciente. Estaría sana. Y los sanos pueden leer y hacer otras muchas cosas.

Claro que si está sana, para que demonios voy a escribirle si está sana. Bueno, podría decirle lo estupenda persona que es, y lo mucho que la aprecio.Coño, pero si ya está sana, pues se lo digo en persona y listo. Lo que ocurre es que entonces no he contribuido ni un ápice en su recuperación. Salvo que la medique, claro.

Pero si no se si está curada y por lo tanto convaleciente, la medicación no procede. En fin que me parece que no le estoy aportando mucho.

Otra posibilidad es escribirle una oda al convaleciente. O al enfermo. Pero ni el sentido ni el contenido pueden ser el mismo, por lo que no sabría que escribir.

Por tanto, muy a mi pesar, y debido a la ausencia de los mínimos datos médicos imprescindibles para encuadrarla en uno u otro estado, me será imposible dedicarle un escrito como mandan los cánones.

Lo que sí que puedo es decirle que en el hipotético caso de que esté enferma, que espero que pase a la fase de convalecencia lo antes posible. En el caso de que esté convaleciente, que pase a la recuperación completa lo antes posible. Y en el caso de que esté sana del todo que siga siendo como es hasta la fecha. Y que cuando publique su estado en el facebook, que haga el favor de especificar un poco más, para que pueda dedicarle unas letras con el contenido correcto y adecuado a su estado de salud.